2395
Ya sabéis todos, amigos,
que el Duque, mi señor, muerto,
quedé muy moza y mi estado
con hijo, aunque sin gobierno.
Yo traje al señor Antonio
2400
de Nápoles, cuyo ingenio,
cuya persona y valor
sabe Italia y todos vemos.
Mas como las excelencias
de sus generosos méritos
2405
me diesen justa ocasión,
puse los ojos en ellos.
Esto no os parezca agora
caso en el mundo tan nuevo,
si en los Triunfos del Petrarca
2410
vistes de amor el ejemplo.
No hice mi honor infame
por imitar los remedios
que de Semíramis dicen
los que escribieron sus hechos;
2415
que antes que el señor Antonio
me tocara solo un dedo
estaba con él casada,
o desposada en secreto.
De él, como de mi marido,
2420
aquestos dos hijos tengo;
que no es de Libia ninguno,
como han dicho algunos celos.
En un monte se han criado,
cuyo segundo suceso
2425
me obligó que desterrase
de mi casa al mismo dueño.
Estos destierros, amigos,
son causa de muchos yerros,
cansados tienen mis ojos,
2430
mis años tienen deshechos,
sospechosos mis hermanos,
mi honor de opiniones lleno;
y así, para fin de todo,
hoy a su casa me vengo.
2435
El señor Antonio, amigos,
es mi marido. No quiero
título, estado, ni hacienda,
rentas, vasallos, ni reinos.
Señor os dejo en mi estado,
2440
Amalfi tiene heredero.
Ya el Duque es hombre, ya puede
ser de su hacienda gobierno;
ya el Duque se ciñe espada
con que sabrá defenderos,
2445
y os podrá dar sucesión
con un igual casamiento.
El que se quisiere ir
tendrá cartas y dineros,
el que quisiere quedarse
2450
tendrá esta casa y mi pecho.