Félix Lope de Vega y Carpio

El perseguido, comedia





Texto utilizado para esta edición digital:
Vega y Carpio, Lope de. El perseguido. En Obras completas de Lope de Vega. Madrid: Turner, 1993, 6 volúmenes, vol. IV, pp. 1-111, Colección Biblioteca Castro.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Semplice, Silvia
  • Barreda Villafranca, Cristina (Artelope)

ELENCO

ARNALDO, Duque de Borgoña
CASANDRA, Duquesa
CAMILA, dama
LEONORA, hermana del Duque
FELICIANO
DOS ALABARDEROS
DOS PAJES
DOS SOLDADOS
LUDOVICO, un conte
UN LOCO
CARLOS, camarero
PRUDENCIO, secretario
ERACLIO y LUCINO, embajadores
GRIMALDICO, niño

Jornada I

Salen la Duquesa y Camila, y dice.

CASANDRA
Redondilla
Amor ciego, amor desnudo,
niño, Dios y trasgo fuerte,
con la lengua para la muerte
y para la vida mudo.
Redondilla
5
¿Qué sirve tanto callar,
pues al bien de mi remedio
no hay mayor peligro en medio
que es la vergüenza de hablar?
Redondilla
Decís que no sois, Amor,
10
el que me impide mi bien,
mientras de por medio estén
el duque Arnaldo y mi honor.
Redondilla
Y que no sirven enredos
para ganaros la palma;
15
que entre la lengua y el alma
hay puestos montes de miedos.
Redondilla
Pero, en fin, de cualquier modo,
os daré la culpa a vos,
que tenéis poder de Dios,
20
y no me vencéis del todo.
Redondilla
Dadme, Amor, de vuestra fuerza
tanta, que en esta ocasión
conozca mi corazón
que vuestro brazo le esfuerza.
Redondilla
25
Diga yo mi cuñado fiero
y quién causa mi disgusto,
y muera al fin con el gusto
de decir por lo que muero.
Redondilla
Si me acobardo, ayudadme;
30
si miro mi honor, perdedme;
si me muero, socorredme,
y si me hielo, abrasadme.
Redondilla
Ahora bien, por esta vez,
perdone el Duque y mi honor;
35
que he de esperar sin temor
la sentencia del jüez.
Redondilla
Llámale, Camila, aquí.

CAMILA
¿A quién tengo que llamar?

CASANDRA
¡Qué libre comienzo a hablar!
40
Defiéndame Dios de mí.
Redondilla
¿A dónde el Duque quedó?

CAMILA
Con otros grandes señores
y los dos embajadores
de Francia, a consejo entró.

CASANDRA
Redondilla
45
Mira si está por ahí
su camarero.

CAMILA
¿Cuál de ellos?
Ya llevas de los cabellos,
Amor, el honor tras ti.

CASANDRA
Redondilla
Llama a Carlos; di que tengo
50
de escribir, muy de importancia,
una letra para Francia.

CAMILA
Ya voy.

CASANDRA
Ven presto.

CAMILA
Ya vengo.

CASANDRA
Redondilla
¡Que quepa en una mujer
de un duque un mal pensamiento,
55
y que tenga atrevimiento
de querer darlo a entender!
Redondilla
¡Que llegue a poner los ojos
desvelados, con cuidado
en un criado, criado
60
para mis penas y enojos!
Redondilla
¡Y que hablándole con ellos
no venga a saber de coro
la pasión con que le adoro,
escrita en las niñas de ellos!
Redondilla
65
¡Que ha seis meses que le miro
a este enemigo cruel,
y que, transformada en él,
una y mil veces suspiro!
Redondilla
¡Y que no quiera entenderme!
70
Sin duda debe de ser
que no se quiere atrever
para que llegue a atreverme.
Redondilla
Y no me espanto, que, en fin,
aunque hablando le provoco,
75
ya fuera tenerme en poco
presumir que soy tan ruin.
Redondilla
Que es tal la desigualdad
a que el amor me igualó,
que aun diciéndoselo yo,
80
pondrá en duda la verdad.

Entra Camila y Carlos

CAMILA
Redondilla
Quedaos, mientras voy a ver
lo que la Duquesa os quiere.
Carlos viene.

CASANDRA
Di que espere.
Ya comienzo a enmudecer.

CAMILA
Redondilla
85
Espera, Carlos.

CARLOS
Ya espero.

CASANDRA
¿Tal es posible que soy,
la misma que a decir voy
que a un hombre, que a un hombre quiero?
Redondilla
No es posible, ni imagino
90
sino que dentro del pecho
algún espíritu ha hecho
tan extraño desatino.
Redondilla
Ahora bien, Carlos se vuelva,
y este veneno y pasión
95
que me abrasa el corazón,
en mí propia se resuelva.
Redondilla
Camila…

CAMILA
Señora…

CASANDRA
Dile
que se vuelva.

CAMILA
Voy.

CASANDRA
Espera.
pues de amor la espada fiera
100
temo que el corte se afile.
Redondilla
Carlos, ¿qué hechizo es este
que me has dado?

CARLOS
¿He de volverme?

CAMILA
Espera.

CASANDRA
Que he de atreverme
aunque la vida me cueste.
Redondilla
105
Dile que se llegue aquí,
que ya estoy determinada;
pero no le digas nada.
Mas ¿he de morirme así?
Dile que la vuelta dé.

CAMILA
Redondilla
110
¿Cuándo?

CASANDRA
Pero tente, amiga.

CAMILA
Pues, ¿qué quieres que le diga?

CASANDRA
Que se vaya y que se esté.

CAMILA
Redondilla
Por cierto, ¡donosa cosa!
¿Llamarele?

CASANDRA
Sí.

CAMILA
Ya voy.

CASANDRA
115
Basta, que a la lumbre doy
más vueltas que mariposa.
Redondilla
Todo es andar y volar
con una y otra cautela;
al fin llegaré a la vela
120
adonde me he de quemar.

CAMILA
Redondilla
Llega, Carlos, que te llama
la Duquesa mi señora.
Ya viene.

CASANDRA
Ya puedo ahora
echar ceniza en su llama.
Redondilla
125
Ya se me queman las alas,
naciendo en mis pensamiento,
las del nuevo atrevimiento,
ligeras en cosas malas.

Híncase de rodillas.

CARLOS
Redondilla
¿Qué manda Vuestra Excelencia?

CAMILA
130
¡Tan cerca de su presencia!
Fuego he sido y viento soy.

CASANDRA
Redondilla
Alza, Carlos.

CARLOS
Señora,
yo estoy bien.

CASANDRA
Álzate, digo,
que tengo de hablar contigo.
135
Camila, vete.

CAMILA
En buen hora.

Vase.

CASANDRA
Redondilla
Aguarda en el corredor.
Cúbrete, Carlos.

CARLOS
No mandes
que de mercedes tan grandes
me ensoberbezca el favor.

CASANDRA
Redondilla
140
Cúbrete.

CARLOS
Beso tus pies;
pero al fin, señora, advierte,
que estoy mejor de esta suerte.

CASANDRA
Este es mi gusto, ¡ea, pues!

CARLOS
Redondilla
Ya, señora, estoy cubierto;
145
pero si alguno me viese,
¿quién duda que presumiese
mi locura y desconcierto?
Redondilla
Porque nadie ha de creer
que tú lo puedes mandar;
150
que tal modo de privar,
con nadie se puede hacer.

CASANDRA
Redondilla
Muy maravillada estoy,
Carlos, de tus cosas.

CARLOS
¿Cómo?

CASANDRA
Después, Carlos, que las tomo
155
por propias.

CARLOS
Tu esclavo soy.

CASANDRA
Redondilla
Álzate.

CARLOS
Con grandes veras
me engrandeces y levantas.

CASANDRA
Cúbrete.

CARLOS
¿Qué serán tantas
invenciones y quimeras?

CASANDRA
Redondilla
160
¿Cómo es posible que estés
en lo mejor de tu edad,
y que a toda esta cuidad
alegre esperanza des,
Redondilla
y que siendo ahora en ella
165
el más galán cortesano,
de ti mismo seas tirano,
de tu alma noble y bella,
Redondilla
pues a ninguna la das,
de cuantas damas hermosas,
170
de merecerte envidiosas,
te miran por donde vas?
Redondilla
Tú puedes ver si en la corte
hay ahora caballero,
natural o extranjero,
175
que como tú se reporte.
Redondilla
Todos sirven, todos quieren;
inventan galas, paseos,
justas, sortijas, torneos,
empresas del mal que mueren.
Redondilla
180
Tú solo, en tu soledad
entre todos escondido,
siendo el mejor; ¿no has nacido
para amores y amistad,
Redondilla
que aun un amigo no tengas
185
para que en su compañía
puedas pasear un día,
y de noche te entretengas?
Redondilla
¿De dónde nace que seas
tan escaso, qué es aquesto?

CARLOS
190
{M}{V}¡En qué confusión me has puesto!

CASANDRA
{M}{V}¿Cómo en ninguna te empleas?

CARLOS
Redondilla
{M}{V}Señora, si yo creyese
ser digno de alguna dama,
no digo de mucha fama,
195
mas por humilde que fuese,
Redondilla
su pensamiento humillase
a ponerlo en mí, yo creo
que entonces mi buen deseo
a su servicio inclinase.
Redondilla
200
Mas dudando, como es justo,
ser de alguna despreciado,
vivo tan desconfiado,
que no procuro mi gusto;
Redondilla
que, de otra suerte, no hay duda
205
que me fuera fácil cosa
cualquier empresa amorosa.

CASANDRA
¡Ay, Amor, dame tu ayuda!
Redondilla
Yo te aseguro que estás
muy engañado; no creas
210
que así despreciado seas,
que, humilde, mereces más.
Redondilla
Y yo sé que no hay alguna
en todas aquestas damas,
que si tal la quieres y amas
215
no bendiga su fortuna.
Redondilla
Mucho mereces y vales;
pretende, Carlos, y advierte
que has de dar en lo más fuerte
del cielo de donde sales;
Redondilla
220
que como rayo has de ser.

CARLOS
¿Cómo puede mi humildad
contra la misma verdad
sufrir?... Posible es vencer.

CASANDRA
Redondilla
Esto te digo, y adiós,
225
que eres discreto.

Vase.

CARLOS
Es violento
pensar que en un pensamiento
hemos de caber los dos.
Redondilla
¡Ay, triste! ¿Qué es esto, cielos?
¿Esto es posible? No soy
230
tan venturoso, ni estoy
para engañar mis recelos.
Redondilla
Este es ya parto forzoso
de mirarme la Duquesa,
que nació de aquesta empresa
235
su pensamiento amoroso.
Redondilla
Tanto mirarme esto fue,
esto fue, ¡triste de mí!
¡Ah, falsa Casandra! ¿Así
se quiebra al Duque la fe?
Redondilla
240
¡Oh, buen señor! ¿Es posible
que yo fuese el instrumento
de tu deshonra y tormento,
tan extraño y insufrible?
Redondilla
¿Para aquesto, satisfecho,
245
a tu privanza me alzaste?
¡Gentil víbora criaste
para empozoñar tu pecho!
Redondilla
Pero esto no es mi mano,
que en mí no cabe tu ofensa;
250
pero si ofende mi ofensa,
será mi defensa en vano,
Redondilla
¿Qué tengo de hacer ahora
si esta diese en perseguirme
y hasta el alma descubrirme,
255
adonde tengo a Leonora?
Redondilla
¿Quién duda que se acabase
mi pensamiento y mi vida?
Mas no es posible que impida
que al cabo adelante pase.
Redondilla
260
Que el alma no ha de morir,
y en ella, siendo inmortal,
mi pensamiento leal,
aunque muera, ha de vivir.

Sale Leonora a la ventana, con hábito de viuda.

LEONORA
Redondilla
Largo y perezoso día,
265
¿por qué te llaman ligero,
si ha un año que ver espero
tu luz para ver la mía?
Redondilla
Alarguen el corto paso
esos tus caballos de oro,
270
bordando de su tesoro
las nubes el negro ocaso.
Redondilla
Báñese presto en el mar
tu frente y cabellos rojos,
o formaranla mis ojos
275
donde se puede anegar.
Redondilla
Y tú, noche, donde solo
gozo de mi bien, descubre
tus negras alas, y encubre
la rubia cara de Apolo.
Redondilla
280
Salgan esas luces bellas,
o no salgan, pues mejor
cubre tus gustos amor
la noche que duermen ellas.
Redondilla
¡Ay de mí, qué divertida
285
me tuvo mi mal cruel,
sin ver mis ojos aquel
que es el dueño de mi vida!
Redondilla
¡Ay, Carlos, y quién pudiera
desde aquesta reja hablarte,
290
sin que de una y otra parte
tantos peligros temiera!
Redondilla
¡Oh, quién se pudiera entrar
con el pensamiento suyo,
a ver, Carlos, si en el tuyo
295
tiene mi alma lugar!
Redondilla
Mas sí debe de tener,
que me debe ya seis años
de amor.

CARLOS
¡Oh, imposibles daños!
¿Queréisme desvanecer?
Redondilla
300
¿Qué me estáis atormentando
la triste imaginación?

LEONORA
Llena estoy de confusión
de verle a solas hablando.
Redondilla
¿Si hay alguna novedad
305
de nuestro amor y secreto?

CARLOS
No piense llegar a efeto
su amorosa voluntad
Redondilla
ni hacer al Duque esta afrenta;
que primero habrá en el suelo
310
sol y estrellas, y en el cielo
árboles, que tal consienta.
Redondilla
Y cuando mujer no fuera
del Duque, a quien sirvo ahora,
no es posible que a Leonora
315
semejante agravio hiciera;
Redondilla
que ha seis años que casado
estoy con ella en secreto,
y a la fe de aqueste efecto
por mi palabra obligado;
Redondilla
320
sino que el ser desigual
de quien soy, por ser hermana
del Duque, aunque amor lo allana,
requiere marido igual;
Redondilla
y así, no quiero ni puedo
325
pedirla por mi mujer.

LEONORA
Quiero hablalle y es querer
cubrille el alma de miedo;
Redondilla
ahora, bien, por gloria breve
no se aventure mi pecho.

Sale el conde Ludovico

LUDOVICO
330
Harase el torneo a despecho
de quien al Conde se atreve;
Redondilla
si él no quiere entrar en él,
no le apadrine, ni salga;
que yo te aseguro que valga
335
doblado precio sin él.
Redondilla
Soy el conde Ludovico,
y él es un hombre que ayer…

CARLOS
¡Oh, Conde! ¿Soy menester?

LUDOVICO
Sí, que un torneo publico,
Redondilla
340
a pesar de Feliciano
y de otro necios, y quiero
que salgas de aventurero
y me des palabra y mano.

CARLOS
Redondilla
Sosiégate.

LUDOVICO
Ya lo estoy.

CARLOS
345
¿Cuándo se ha tratado?

LUDOVICO
Ahora.

CARLOS
¿Y por quién?

LUDOVICO
Por mi Leonora,
que su pretendiente soy,
Redondilla
¿Qué sirve, sino hablar claro?
Y la festejo y merezco.

LEONORA
350
¿Qué te importa? Yo te aborrezco
y haré que te cueste caro.

CARLOS
Redondilla
¡Ay de mí!

LUDOVICO
La gran ventura
de aquesta mi pretensión,
ha dado nueva ocasión
355
a su envidiosa locura.
Redondilla
Que saben que si la pido
al Duque, me la ha de dar,
que puedo en todo igualar
a su primero marido;
Redondilla
360
y aun no es soberbia decir
que en hacienda le aventaje,
y bien puedo en el linaje
con el Duque competir.

CARLOS
Redondilla
Ahora digo que ha llegado
365
la envidia a su punto.

LUDOVICO
¿Es cosa
de reír? Será mi esposa
o me ha de costar mi estado.

LEONORA
Redondilla
¡Ah, señor Conde!

LUDOVICO
¿Quién es?

LEONORA
Yo soy.

LUDOVICO
¡Oh, señora mía!

LEONORA
370
Aquí espero todo el día.

LUDOVICO
¡Gran favor! Bésoos los pies.
Redondilla
¡Ah, Carlos! Ponte detrás.

CARLOS
Sí haré, pero hame visto.

LUDOVICO
Basta, que al sol me resisto:
375
¿Cuál águila hiciera más?

LEONORA
Redondilla
No importa, que pasar puedo
mi fuego más adelante.

LUDOVICO
Haré mi pecho diamante
para que dentro se quede.

LEONORA
Redondilla
380
No hayas miedo que podáis
detener su curso.

LUDOVICO
Creo
que agradecéis mi deseo,
pues tanto favor me dais.

LEONORA
Redondilla
¿De qué es la melancolía
385
a estar a solas hablando,
que yo os he estado escuchando
desde aquestas celosías?
Redondilla
¿Hay alguna novedad?
Decidme cómo o de quién.

LUDOVICO
390
Envidiosos de mi bien
ofenden mi voluntad.

LEONORA
Redondilla
Sí, pero tristeza tanta,
¿no tiene más ocasión?

LUDOVICO
Es niño mi corazón;
395
cualquiera cosa le espanta.
[Hace Leonora como que se le cae algo de la mano.]
Redondilla
Transformole amor en sí.

LEONORA
Es un rapaz. ¡Ay!

LUDOVICO
¿Qué ha sido?

LEONORA
No es nada.

LUDOVICO
¿Qué se ha caído?

LEONORA
No importa; quédese ahí.

LUDOVICO
Redondilla
400
¿Cómo que se quede? ¡Bueno!
Decidlo, que he de buscallo
y en este pecho guardallo.

CARLOS
¡Ah, Dios, si fuera veneno!

LEONORA
Redondilla
Mirad que es un alfiler.

LUDOVICO
405
Sea, que basta ser vuestro.

LEONORA
Cortesano sois.

LUDOVICO
Y diestro
en materia de querer.

LEONORA
Redondilla
Por cierto, si vos le halláis
muy buenos ojos tenéis.

LUDOVICO
410
Por los vuestros lo diréis
y por la luz que me dais,
Redondilla
con la cual, del sol pudiera
hallar un átomo solo,
como espejo en quien Apolo
415
con viva luz reverbera.
Redondilla
Dadme vuestros ojos aquí
de cuyo sol los reflejos
alcanzan a ver más lejos
que esté vuestro amor de mí.

LEONORA
Redondilla
420
Ahora bien, buscadle. ¡Hola,
Carlos! Toma aqueste guante.

CARLOS
¿Hay industria semejante?
Mas no ha sido esta vez sola;
Redondilla
que tiene ingenio divino.

LEONORA
425
¿No le hallas?

LUDOVICO
¡Por Dios, que no!
O vuestro sol me faltó,
o soy de su luz indigno.
Redondilla
Diera un tesoro por él.

LEONORA
Debe estar en la calle
430
quien supo mejor alzalle
gozando lo que hay en él.

LUDOVICO
Redondilla
Carlos, ¿tomástele?

CARLOS
¿Yo?
Si tal alfiler tomé,
nunca de su mano me dé
435
la que su guante me dio.

LUDOVICO
Redondilla
¿De suerte, Leonora hermosa,
que flecha de amor hacéis
el alfiler que perdéis?

LEONORA
¡Ay, mi bien dulce!

CARLOS
¡Ay, mi esposa!

LEONORA
Redondilla
440
¿Cómo así?

LUDOVICO
Que me ha prendado,
y no quiere parecer,
que al justo suelen hacer
las flechas de amor vendado.

LEONORA
Redondilla
445
¿Es Carlos el que está con vos?

LUDOVICO
El mismo.

LEONORA
Mal lo habéis hecho
en decirle vuestro pecho.

LUDOVICO
Somos un alma los dos.

CARLOS
Redondilla
Eso no, que si eso fuera,
450
supieras que te engañaba,
si en el alma que ella estaba,
también la tuya estuviera.

LEONORA
Redondilla
Carlos, ¿qué fue la tristeza
del Conde?

CARLOS
Aquella persona
455
que vos sabéis le apasiona,
que ya a declarase empieza.
Redondilla
¡Ay de mí, que a tanto llega
su libertad!

CARLOS
Llega a extremo,
que alguna desgracia temo.

LEONORA
460
¿Cómo así? ¿Tanto se ciega?

CARLOS
Redondilla
Pues que ya se declaró,
mira qué no intentará;
pero firme el Conde está,
y también lo estaré yo.

LUDOVICO
Redondilla
465
¡Oh, qué bien que se lo dices!
Dile más.

LEONORA
¿Qué hemos de hacer?

CARLOS
Cortar el tronco hasta ver
por el suelo las raíces;
Redondilla
que quien el principio ataja
470
mucho disminuye el mal,
que, fuera de ser leal,
le hacen tus pies ventaja.

LEONORA
Redondilla
¿Cuánto ha sido?

LUDOVICO
Ahora, ahora
que concertaba un torneo.

LEONORA
475
Adiós.

LUDOVICO
¿Cómo?

LEONORA
Gente veo.

LUDOVICO
Id con Dios.

CARLOS
Adiós, señora.

LUDOVICO
Redondilla
Carlos, obligado te quedo.
¿Qué te daré, Carlos, en pago?

CARLOS
480
Por mí propio en esto hago,
Conde amigo, lo que puedo.
Redondilla
No tenéis qué agradecer.

LUDOVICO
Bien dices que fue por ti,
pues haciendo esto por mí,
485
mucho bien te espero hacer.

CARLOS
Redondilla
Adiós, Conde, que me voy;
ved si otra cosa mandáis,
y mirá que me tengáis
por vuestro.

LUDOVICO
Tu amigo soy.
[Vase Carlos.]
Redondilla
490
En alto lugar me pone
este fuego que me abrasa,
si no tiene mano escasa
cuando al fin me galardone.
Redondilla
¡Oh hermosas tocas! ¡Oh luto,
495
de mi contento librea!
¿Cuándo será que yo vea
de esta mi esperanza el fruto?
Redondilla
¿Y cuándo será también
que os quitéis los paños tristes?
500
Para mi bien los pusistes,
quitadlos para mi bien.
Redondilla
Celebrad bodas postreras;
seis años fuistes cruel,
que cubre la tierra aquel
505
con quien fueron las primeras.
Redondilla
Mirad que un Conde os aguarda
y un alma en amor deshecha,
que tiene en cárcel estrecha
el temor que le acobarda.
Redondilla
510
Que si merezco esa mano,
que si esa mano merezco,
el alma misma os ofrezco
como al cielo soberano.

Entra el duque Arnaldo, y Lucino y Eraclio embajadores de Francia

ARNALDO
Verso suelto
En esto al fin, señores, me resuelvo;
515
esto diréis a vuestro Rey, y tenga
por última respuesta de sus cartas.

LUCINO
Vuestra Excelencia muestra, como Príncipe,
el gran valor de su persona y precio.

ARNALDO
Es mi hermana legítima Leonora,
520
cual yo lo soy del muerto Otón, mi padre,
César del gran Imperio y Rey de Roma.
Yo la casé con el famoso duque
de Cleves, mi pariente; y si viuda
quedó, sin hijos, no es razón por eso
525
que, sucediendo el Rey en el condado,
aquello que le daban se le quite,
pues es para el sustento de su casa
y para honrar del muerto las cenizas.

ERACLIO
Fúndase el rey de Francia, señor nuestro,
530
en que esas veinte mil doblas que tiene,
no son por testamento del marido,
y que todo le viene de derecho
por ser el heredero de su Estado,
y que con tal pensión le fuera inútil.

ARNALDO
535
Al Rey le basta, de su reino antiguo,
las rentas y socorros de que goza;
que basta que de Cleves tenga el título.
Si no quiere esto, intente guerra, salga,
salga, como otras veces, su ejército
540
contra la antigua Casa de Borgoña;
que bien resistiremos su arrogancia.

LUCINO
Con eso, excelso Duque, nos partamos;
danos tus pies.

ARNALDO
El cielo os acompañe.

Vanse los embajadores

LUDOVICO
Quintilla
¡Con qué rigor el Francés
545
a desafiarte envía!

ARNALDO
Es gran cosa el interés;
pero volverá algún día
con las manos en los pies.

LUDOVICO
Quintilla
Él por lo menos, señor,
550
conociendo su rigor,
con su ejército vendrá
sobre Cleves, y pondrá
en todas gentes temor.
Quintilla
Y si acaso se apodera
555
del Estado, y en él pone
las lises de su bandera,
yo te digo que pregone
que no te pague o que muera.
Quintilla
Cuanto más, que puesta gente
560
o presidio suficiente,
todas las rentas y pechos
cobrará como derechos
o justa o injustamente.

ARNALDO
Quintilla
Para aquesto, Conde, habrá
565
algún conveniente medio
que su intento impendirá.

LUDOVICO
Poner la defensa en medio,
adonde el peligro está.
Quintilla
Envía algún caballero
570
sabio en paz y en guerra fiero,
con ejército formado,
que la entrada del Estado
defienda al Francés guerrero.
Quintilla
Que si aqueste se adelanta,
575
y que ponga le defiende
en el Estado la planta,
verás cómo no le ofende,
y que su cerco levanta.

ARNALDO
Quintilla
Eso es verdad, Ludovico;
580
mas no me siento tan rico,
que si durase la guerra
puedo defender la tierra
con las guerras que publico;
Quintilla
que ya sabes que quedé
585
de la pasada muy pobre.

LUDOVICO
¿Eso te aflige?

ARNALDO
Pues ¿qué,
si cuando el dinero sobre,
me falta un hombre de fe?

LUDOVICO
Quintilla
Espera; haz una cosa:
590
sea Leonora mi esposa,
y dame por dotes a Cleves;
que yo haré con pasos breves
al Francés guerra furiosa.
Quintilla
Y es justo que me la des,
595
aun cuando te la pidiera,
sin ofrecerte interés.

ARNALDO
Pues sin él tan justo era,
con el medio más lo es.
Quintilla
Desde aquí te la prometo,
600
y por cuñado te acepto,
para que con mayor gloria,
cuando vengas con victoria,
tengan tus bodas efecto.
Quintilla
Pero advierte que ha de ser
605
del concierto condición
que nadie lo ha de saber
hasta el punto y ocasión
que te la dé por mujer.

LUDOVICO
Quintilla
Digo que contento estoy,
610
y que con esto me voy
a elegir diez capitanes,
los más fuertes y galanes.

ARNALDO
De ti satisfecho estoy;
Quintilla
elígelos y trabaja.
615
Que a publicar este intento
salgan un pífano y caja.

LUDOVICO
¿Cómo uno? Salgan ciento,
y dobla el sueldo y ventaja.

ARNALDO
Quintilla
Haz banderas, y por ellas
620
pon mis armas, y con ellas
las tuyas, que de ello gusto.

LUDOVICO
Beso tus pies.

ARNALDO
Esto es justo.

LUDOVICO
Y ¿pondré mi empresa en ellas?

ARNALDO
Quintilla
Y ¿cuál es?

LUDOVICO
Un niño Amor
625
que un león tiene a sus pies.

ARNALDO
Mas ponte tú vencedor,
y entre los pies un francés,
que será empresa mejor.

LUDOVICO
Quintilla
Los pies beso a Tu Excelencia.

Vase

ARNALDO
630
Adiós. ¡Notable violencia
es la que el Rey intentó!
Pero ya el cielo me dio
a su furor resistencia.
Quintilla
Dicen algunos que amor
635
no es de provecho en la tierra,
sino de pena y dolor;
y no hiciera yo esta guerra
sin darme amor su favor;
Quintilla
pues el Conde, enamorado
640
de mi hermana, aquí me ha dado
gente y capitán famoso,
y para ella un esposo
rico, noble y titulado.

Entra la Duquesa

CASANDRA
Quintilla
Eso le quiero decir,
645
si por mí lo quiere hacer.

ARNALDO
La Duquesa, mi mujer,
piensa que quiero partir,
pues que me ha salido a ver.
Quintilla
¿Dónde bueno, mi señora?

CASANDRA
650
Solo a pediros ahora
que en el presente torneo
cumpláis un presto deseo
de vuestra hermana Leonora.

ARNALDO
Quintilla
Pensé que acaso la guerra
655
que para Cleves publico,
se sabía por la tierra.

CASANDRA
Esto es lo que os suplico,
que del alma me destierra.
Quintilla
Ya dejo la niñería
660
del torneo que pedía.
¿Vais a la guerra, señor?

ARNALDO
No, amores, que, vida, amor
ausencia no sufrirá.

CASANDRA
No me engañéis.

ARNALDO
No os engaño.

CASANDRA
665
¿No vais, a fe?

ARNALDO
¿Cómo puedo?

CASANDRA
¿Qué teméis?

ARNALDO
Mi propio daño,
fuera de que tengo miedo
de morir en reino extraño.
Quintilla
Que si esos vuestros despojos
670
faltasen a aquestos ojos,
muriera de soledad.

CASANDRA
Duque, decid la verdad,
y no tengamos enojos;
Quintilla
que si os vais y me engañáis,
675
con mis propias manos quiero
matarme cuando os partáis.

ARNALDO
Yo muera, mi bien, primero
que tal ocasión tengáis.

CASANDRA
Quintilla
Toda me habéis alterado;
680
grande enojo me habéis dado,
y a fe que a los ojos salga.

ARNALDO
Mejor su cielo me valga,
que su sol sale eclipsado.
Quintilla
¿No me parto, y vos lloráis?

CASANDRA
685
Porque verdad me digáis;
que si yo viera partiros,
de lágrimas y suspiros
ninguna pena tengáis,
Quintilla
que la tendréis de mi muerte.

ARNALDO
690
Pues sabed que Ludovico,
mis amores, os convierte
el torneo alegre y rico,
en lanzas de guerra fuerte.
Quintilla
Las burlas han vuelto en veras,
695
y dando al aire banderas,
a la fama su opinión,
lleva en un largo escuadrón,
del gran reino, las hileras.

CASANDRA
Quintilla
Vuelto me habéis el sentido;
700
dadme esos brazos, mi bien.

ARNALDO
Quien tiene el suyo perdido
mal sufrirá que le den
tormento, ausencia y olvido.
Quintilla
Quedaos adiós, mi regalo;
705
que el general que señalo
me habrá menester ahora.

CASANDRA
Id con Dios.

ARNALDO
Adiós, señora.

CASANDRA
¡Oh mal, que a mi bien igualo!
[Vase el Duque]
Quintilla
No fueras tú la partida
710
que la vida me quitara,
mas quien me diera otra vida.
¡Ay! ¡Si este abrazo bastara
para eterna despedida!
Quintilla
¡Oh! ¡Si a la guerra se fuera,
715
y nunca de allá volviera,
tan aborrecida cosa,
porque mi guerra amorosa
fuera paz y gloria fuera!
Quintilla
¡Y si a Carlos me dejara
720
de suerte que a mi contento
de su hermosura gozara,
que es bien de mi pensamiento
y del alma prenda cara!
Quintilla
Pero de cualquiera suerte
725
quiere amor que se concierte
la salud de aquesta herida,
en que aventure la vida,
y en que no tema a la muerte.

Entra Carlos

CARLOS
Redondilla
Camila me ha dado aviso
730
que gusta Vuestra Excelencia
de que venga a su presencia.

CASANDRA
¡Ay, infierno! ¡Ay, paraíso!
Redondilla
¡Ay, fuego! ¡Ay, hielo! ¡Ay, desdén!
¡Ay, igualdad desigual!
735
¡Ay, bien de todo mi mal!
¡Ay, mal de todo mi bien!
Redondilla
Carlos…

CARLOS
Señora…

CASANDRA
Qué, ¿estás
todavía en opinión
de no dar el corazón
740
a alguna dama jamás?
Redondilla
¿Qué ni elección ni accidente
te ha obligado a amar? No es
de humano pecho que estés
como piedra, que no siente.
Redondilla
745
Muestra que el amor conoces,
ama, adora una mujer;
que te prometo de hacer
que la poseas y goces.

CARLOS
Redondilla
Ya, señora, dicho os tengo
750
que por temor que me ha dado
de no verme despreciado,
me retiro y me detengo;
Redondilla
porque tengo condición,
y sé que si alguna amase,
755
y acaso me despreciase
con altivo corazón,
Redondilla
que perdiese de pesar
el juïcio y aun la vida.

CASANDRA
¡Que tengo la lengua asida
760
cuando es el tiempo de hablar!
Redondilla
Carlos, no te engañas, cierto;
que si quieres ser leal,
cierta dama principal
su pecho me ha descubierto.
Redondilla
765
Disponte a amarla, que creo
que por bienaventurada
se tendrá si fuera amada
de ti con igual deseo,
Redondilla
y sé que te quiere hacer
770
dueño absoluto de sí.

CARLOS
¿Es posible que hay aquí
tan desdichada mujer?
Redondilla
¿Posible es que está tan ciega?

CASANDRA
Este de mí se defiende,
775
y con su humildad, no entiende
que la Duquesa le ruega.
Redondilla
Ahora bien, quitarme quiero
la máscara de la cara.

CARLOS
Si esta ahora se declara,
780
y luego al punto postrero.

CASANDRA
Redondilla
Carlos, si tu buena suerte
y el propicio y alto cielo
quisieran alzarte a vuelo
y sobre el cielo ponerte,
Redondilla
785
tanto que la que te ama
fuese yo misma, ¿qué harías?

CARLOS
¿Qué hielo en las venas mías
se extiende, esparce y derrama?
Octava real
Señora, si me hubiese el alto cielo
790
formado tal con su divina diestra,
que al favor se juntase, amparo y celo
del Duque mi señor, la gracia vuestra,
sería el hombre más feliz del suelo.
Y este es el premio y la amorosa muestra
795
que de mi lealtad procurado,
como el que está a los dos más obligado;
Octava real
que es tanto, que pondré mi sangre y vida
por su servicio, con intento claro,
que al Duque le guardéis la fe debida,
800
con tanta castidad y amor tan raro,
que el príncipe mayor que Creso y Mida,
y que Alejandro Magno más preclaro,
y más que Adonis bello y Marte diestro,
no manchara su honor y el pecho vuestro:
Octava real
805
cuanto más un gusano, un pequeñuelo
cual ya me veis, a quien el Duque ha dado
el ser que tiene desde bien mozuelo,
cual yedra entre sus brazos levantado.
Con otros ojos, pensamiento, o celo,
810
que de bueno, leal y fiel criado
jamás vicié sus cosas; y con esto
ved qué mandáis, que yo me voy.

CASANDRA
¿Qué es esto?
Espera.

CARLOS
¿Para qué?

CASANDRA
¡Oh, infame, loco,
Octava real
de que te has persuadido que te amo,
815
así te atreves a tenerme en poco!
¿Que para aqueso piensas que te llamo?
¡A qué rabia tan fiera me provoco
después te aborrezco y te desamo!
¡Basta que el necio se pensó que estaba
820
enamorada de él y que le amaba!
Octava real
¡Basta que piensa que es tan bello y lindo,
que las aves que vuelan por el aire
de él se enamoran, y que yo me rindo
a su talle gentil, gracia y donaire!
825
Desde ahora le advierto y le deslindo
que hablé con él de burlas y al desgaire,
y que amo al Duque, sin que eternamente
otra persona viva amar intente.
Octava real
Todo ha sido burlando y por probarte,
830
que el Duque, mi marido, es el que tiene
dentro de mi alma la debida parte,
y por derecho justo le conviene.

CARLOS
Así lo creo yo, y que fue burlarte;
y ¡por mi vida!, que es burla solemne;
835
que los hombres a veces más perfetos
están a vuestras burlas más sujetos.

CASANDRA
Octava real
Quédate, mal nacido, y para esta.

Vase.

CARLOS
No más, que el tiempo te dirá tu daño.
¡No puede haber desdicha como aquesta!
840
¡Ah, cielo, que me tratas como a extraño!
¡Oh cuánto en una hembra deshonesta
puede un desdén y un claro desengaño!
Perdido soy, que todas, de ligero,
en odio truecan el amor primero.
Octava real
845
¿Qué puedo hacer, si es fuerza que tan fuerte
como un laurel a su furor resista?
Pues ¿qué diré si su ponzoña vierte
y acaso con el Duque me enemista?
¿Qué haré si me procura dar la muerte,
850
o me destierra, o priva de la vista
de aquello que seis años he querido?
¡Oh ciega confusión de mi sentido!

Entra Prudencio

PRUDENCIO
Quintilla
Carlos, en la sala adonde
está la tudesca guarda,
855
te aguarda tu amigo el Conde.

CARLOS
¿Quién, Ludovico, me aguarda?
Pues que ya voy le responde.

PRUDENCIO
Quintilla
Ve luego, que es de importancia;
que están con la misma instancia
860
todo los más capitanes
y los soldados galanes
para la guerra de Francia.

CARLOS
Quintilla
¿Qué ya tratan la jornada?

PRUDENCIO
Está toda la cuidad
865
de estas cosas alterada;
tanto, que el de más edad
se vuelve a ceñir espada.
Quintilla
Ya se cubren esas salas
de plumas, armas y galas,
870
limpian lanzas y saetas,
mazas, picas, escopetas,
y compran pólvora y balas.
Quintilla
¿No lo escuchas desde aquí?

CARLOS
¿Y qué me dirá mi esposa?
875
¿Qué dices, estás en ti?

CARLOS
Perdona, que en cierta cosa
que pienso me divertí.
Quintilla
Queda adiós.

PRUDENCIO
Vete en buen hora.

CARLOS
¡Ay, desdichada Leonora,
880
ya vuestro bien se acabó!
¡Ay!

PRUDENCIO
¿Quién dices?

CARLOS
Que murió
el descanso nuestro ahora.

Vase.

PRUDENCIO
Quintilla
¡Extraña imaginación!
¡Válame Dios, si le envía
885
el Duque a aquesta ocasión!
Porque tal melancolía
extremos de ausencia son.
Quintilla
Pero no, que no se sabe,
por más que su talle alabe,
890
que con damas se entretenga,
ni tiene amigo que tenga
de su secreto la llave.

Entran el Duque y Camila

ARNALDO
Terceto
Pero ¿qué es esto, voces la Duquesa?
Cerrada en su aposento y tantas voces,
895
¿qué puede ser locura como esa?

CAMILA
Terceto
Si el humor melancólico conoces
que el pecho le atormenta, ¿qué te admira?

ARNALDO
Abre la puerta o quebrarela a coces.
Terceto
¿No veis vosotros que ese que suspira
900
es mi aliento vital, y lo que llora
mi propia sangre?

Entra la Duquesa

CASANDRA
Duque, ¿tanta ira?

ARNALDO
Terceto
Ea, que no tenéis razón, señora:
Alteráis el palacio a puros gritos,
¿y me venís con esa flema ahora?

CASANDRA
Terceto
905
Mayores disparates hay escritos
de antojos de mujer,

ARNALDO
Si son antojos,
pedirlos más extraños y exquisitos.

CASANDRA
Terceto
No son antojos, Duque de mis ojos.

ARNALDO
Salíos todos allá. Sin duda, es esto
910
haberos dado, vida mía, enojos;
Terceto
alzad aquese bello hermoso gesto
cubierto de mil perlas, y si acaso
yo os enojo, tomad venganza presto.

Échase en los brazos del Duque. Vanse los dos.

CASANDRA
Terceto
No son cosas ligeras y de paso
915
las que me causan el dolor que tengo.

ARNALDO
Ni yo seré de un remedio escaso.
Terceto
Mirad que casi a enloquecerme vengo.
¿Queréis que con vos llore?

CASANDRA
No os pese
de ver que tanto tiempo me detengo,
Terceto
920
no lo queráis saber; ya que eso fuese
harto mejor.

ARNALDO
Pues ¿cómo, vida mía?
¿Y vos permitiréis que yo muriese?
Terceto
¿No participo yo del alegría
que vos tenéis? Pues goce de la pena,
925
y entre años de placer un mismo día.
Terceto
¿Secreto a mí, señora?

CASANDRA
Estoy tan llena
de pena y vergüenza…

ARNALDO
Pues conmigo,
si pena os doy, tendrela yo por buena.
Terceto
Ea, Casandra mía…

CASANDRA
¿Qué castigo?
930
quien a tu honor se atreve mereciera?

ARNALDO
El que se suele dar a un falso amigo.

CASANDRA
Terceto
¿Y si este, por ventura, un hombre fuera
criado desde niño a tu regalo,
tanto, que envidia a todo el mundo diera?

ARNALDO
Terceto
935
Ese, pena mayor, como más malo.
Mas dime, ¿de qué suerte me ha ofendido
un hombre que en amor conmigo igualo?
Terceto
¿Por ventura matarme ha pretendido
Carlos, aquel criado a quien he dado
940
el ser que tiene?

CASANDRA
Más delito ha sido,
Terceto
porque, de tu mujer enamorado,
de amores le requiebra claramente.

ARNALDO
¿Carlillos?

CASANDRA
Ese mismo.

ARNALDO
¡Ah, cielo airado!
Terceto
Entraos adentro.

CASANDRA
Ved si justamente
945
daros aqueste enojo rehusaba.

ARNALDO
Dejadme hacer.

CASANDRA
Vos sois sabio y prudente.

ARNALDO
Terceto
¿Que es posible que aquel os requebraba?

CASANDRA
Y que bien le quisiese me decía
y con ardientes lágrimas rogaba;
Terceto
950
pero atajole la respuesta mía,
que fue cual era justo, y así os ruego
venguéis mi honor, culpando su osadía.
Terceto
Y por si acaso, pertinaz y ciego,
por ver ya descubierto aqueste engaño,
955
quiere agraviarme y disculparse luego,
Terceto
no le creáis, que intenta vuestro daño,
y le ha de procurar si vivo queda.

ARNALDO
Bastante es vuestro honrado desengaño.
Terceto
Idos con Dios.

CASANDRA
Adiós.

Vase.

ARNALDO
¡Que tal pueda
960
imaginar del más leal servicio
que la fortuna puso en alta rueda!
Terceto
¿Haga en esto la cólera su oficio,
o la razón aguardará la prueba
si no es aqueste poderoso indicio?
Terceto
965
¿Puede ser que yo crea que se atreva,
un mozo tan honrado y virtuoso,
a hacer contra mi honor cosa tan nueva?
Terceto
¿Es posible que un mozo generoso,
que es todo mi regalo y mi privanza,
970
cuerdo, asentado, humilde y vergonzoso,
Terceto
haga de su costumbre tal mudanza?
No puede ser; pero saber espero,
que a lo difícil una industria alcanza.
Terceto
¡Secretario!

Sale Prudencio.

PRUDENCIO
Señor…

ARNALDO
Al camarero,
975
a Carlos, le digáis que en el momento,
significando mi enojo fiero
Terceto
diréis que se retire en su aposento,
que de hoy más ni me sirva, mi me vea,
hasta que sepa mi segundo intento.

PRUDENCIO
Terceto
980
Voy.

ARNALDO
Yo haré que aquesta industria sea
la que me diga la verdad del todo,
¡ah de mi guarda! y lo que importa crea.

Salen dos alabarderos.

ALABARDERO 1.º
Terceto
¿Qué nos mandas, señor?

ARNALDO
De ningún modo,
poniéndoos a las puertas de Palacio,
985
salga Carlos por ellas.

ALABARDERO 2.º
Ya le acomodo
Terceto
aquesta pica al pecho.

ARNALDO
Escucha, Horacio,
que me importa el secreto.

ALABARDERO 1.º
Ya lo entiendo.

Vanse los alabarderos.

ARNALDO
Disimulad y no llevéis espacio.
Terceto
Con esta industria, conocer pretendo
990
si esto es verdad, o la Duquesa miente,
que la lealtad del corazón ofendo.
Terceto
Porque si Carlos este enojo siente,
y sabe que yo sé la maldad suya,
y está culpado en ella claramente,
Terceto
995
¿quién duda, pues le aviso, que no huya?
y aqueste indicio sea aviso claro
de donde su maldad patente arguya.
Terceto
Y si él está inocente, ¿qué reparo
ha menester de culpa que no tiene,
1000
siendo como su padre yo y su amparo?
Terceto
¿Quién duda que se venga a mí y condene
al que tal testimonio, le levanta?
Y que me diga… Mas Prudencio viene.
¡Oh, si saliese ya de su pena tanta!

Entra Prudencio

PRUDENCIO
Endecasílabos sueltos (tirada)
1005
Como mandaste, al camarero dije
que en su aposento retraído quede
en tanto que le mandas otra cosa;
y apenas lo escuchó, cuando, riéndose,
me dijo: «Qué, ¿es posible, secretario,
1010
que el Duque mi señor me manda esto?
¡Qué vanas esperanzas de la Corte!
¡Mirad en lo que para la privanza!
Pero, amigo Prudencio, si por dicha
sabes la causa de mi mal, te ruego,
1015
por el amor que a la amistad se debe,
y lo demás de la crianza nuestra,
que yo no sé si en obra ni en palabra
habré ofendido a mi señor el Duque.»
Y entonces, con el rostro más severo,
1020
le dije: «Carlos, mira por tu vida;
que estos negocios son de la Duquesa.»
Él se volvió a reír, y dijo entonces:
«Pues si se junta el cielo con la tierra,
al Duque mi señor vuelva la cara.»
1025
Y cuando ya pensé que huyendo fuera,
tras mí se vino, y queda en la antecámara;
que para verte aguarda tu licencia.

ARNALDO
Dile que entre.

PRUDENCIO
Ya viene.

ARNALDO
¡Ah, cielo santo!
¿Es posible, si aqueste me ofendiera,
1030
pudiéndose librar, quisiera verme?
[Entra Carlos y híncase de rodillas.]
¡Ocasión bien extraña!

CARLOS
Aquí me tienes,
excelente señor; si te he ofendido,
manda cortarme la cabeza luego,
deshaciendo la hechura de tus manos,
1035
pues es casi lo mismo que mandarme
que no te vea, aunque por breve término.

ARNALDO
¡Carlos, Carlos! ¿Aquesto ha merecido
haberte yo criado desde niño,
y el mucho bien que sabes que te he hecho,
1040
para que ingratamente pretendieses,
burlando mi mujer, hacerme infame,
y a todo mi linaje juntamente?
Si yo te hubiera castigado al peso
de tanta culpa, no estuvieras vivo,
1045
pero tuvieras de maldad tan grande
la pena igual, si a tanta culpa iguala.
Bien es, Carlos, verdad que estoy dudoso
si esto es así como me lo han contado.

CARLOS
Yo, mi señor, humilde te agradezco
1050
la merced que me has hecho en no dejarte
llevar del apetito de la cólera
sin que primero la verdad se sepa;
y de mi parte, desde aquí me ofrezco
de sustentar en estacada al falso
1055
que te ha dicho de mí tal testimonio,
que miente, con las armas en las manos.

ARNALDO
El que te acusa, Carlos, no las tiene;
sola su honestidad, patente y clara,
son ahora las armas que te ofenden;
1060
mi mujer, cuando menos, es, que pide
venganza de tu loco atrevimiento,
pues has osado requebrarla, y esto
lo confirman muy bien sus tiernas lágrimas.

CARLOS
Señor excelentísimo, bien puede
1065
decirlo la Duquesa mi señora,
y de esto mi inocencia me asegura,
que pueda condenarme otra persona
que en secreto me viese hablar con ella,
ni frecuentar su cámara o criadas,
1070
y si tan grande fuego me encendía,
de ello fuera testigo mi locura;
porque jamás amor duró encubierto,
ni hay discreción ni miedo que le venza.
Solas dos cosas, gran señor, te pido
1075
que creas de esta humilde hechura tuya:
la primera, que soy a tu grandeza
desde primero tan leal y esclavo,
y que te sirvo tan sinceramente,
que cuando la Duquesa mi señora
1080
fuese la más hermosa hembra del mundo
jamás su ciego amor me vencería,
negando lo que debo a vuestro pecho.
Y la segunda, que cuando ella fuese
otra mujer, y no como la tuya,
1085
tan honesta, severa y virtuosa
a mis ojos, parece que en mi vida
para amarla tuviera pensamiento,
pudiendo amar a muchas que tuvieran
mayor felicidad para conmigo.
1090
Y, en fin…

ARNALDO
No digas más, basta; yo creo
cuanto me dices, y eso al fin confirmo
con lo que tu virtud me prometía.
Vete, Carlos, y sírveme cual sueles,
sin faltar a mi mesa y a mi cámara,
1095
y procura que aquello verdad sea;
porque si se te prueba lo contrario,
ya sabes que tu vida está en mis manos.

CARLOS
Yo las beso, señor, por mi bien tan grande,
y digo que me ofrezco humildemente
1100
a que cuando otra cosa se probase,
me quites la cabeza de los hombros.

ARNALDO
Prudencio…

PRUDENCIO
¿Qué me mandas?

ARNALDO
El secreto.

PRUDENCIO
De guardarle en el alma, te prometo.

Vanse.

Jornada II

Sale Prudencio y Feliciano

FELICIANO
Quintilla
Tomé, Prudencio, ocasión
1105
de la ausencia que destierra
a Ludovico a la guerra,
porque de esta pretensión
era el mejor de la tierra,
Quintilla
y al fin le he dicho a Leonora
1110
cómo mi alma la adora.

PRUDENCIO
A mucho te has atrevido;
que aun hoy al muerto marido
dicen las damas que llora.

FELICIANO
Quintilla
Esas son cosas de risa;
1115
yo te digo que no sea
su castidad la de Elisa;
que no se imagina fea,
y se va la edad aprisa.

PRUDENCIO
Quintilla
Ni un Virgilio faltará
1120
que la difame.

FELICIANO
Será
dando ocasión a la fama.

PRUDENCIO
¿Diola Dido?

FELICIANO
Fue esa dama
del tiempo que pasó ya;
Quintilla
ya pasó el siglo dorado,
1125
cuando daban las encinas
miel, y esmeraldas el prado,
el rocío, perlas finas,
hilos de plata, el ganado.
Quintilla
Ahora es muy diferente,
1130
ya no se paga la gente
sino de gusto y provecho:
Leonora es moza, sospecho
que uno llora y otro siente.

PRUDENCIO
Quintilla
¿Que aquel luto negro pierde
1135
sus pensamientos honestos?

FELICIANO
Mira, deseo se te acuerde,
que no hay monjil negro de estos
que no esté de dentro verde.

PRUDENCIO
Quintilla
Casi a reír me provocas;
1140
yo te digo que las tocas,
miradas en el espejo,
le han dado algún mal consejo,
y que ese mal logran pocas.
Quintilla
¿Tú, en fin, lo quieres saber?

FELICIANO
1145
De Ludovico, en ausencia,
lo comienzo a pretender.

PRUDENCIO
Y ¿quién te ha dado licencia?

FELICIANO
Ser hombre y ella, mujer.

PRUDENCIO
Quintilla
Pues siendo del Duque hermana,
1150
y siendo cosa tan llana
que fue duquesa de Cleves,
¿a su grandeza te atreves?

FELICIANO
Mucho más el tiempo allana.
Quintilla
Pobre caballero soy,
1155
pero si en la Corte estoy
en tan buen predicamento,
grandes esperanzas siento.

PRUDENCIO
¿Hasle hablado?

FELICIANO
Sí.

PRUDENCIO
¿Cuándo?

FELICIANO
Hoy.

PRUDENCIO
Quintilla
Y ¿respondió desdeñosa?

FELICIANO
1160
Nunca en el árbol se vio
más colorada la rosa,
que su rostro se mostró
de aquella vergüenza hermosa.
Quintilla
Entre las tocas serenas,
1165
de graves respetos llenas,
un clavel me pareció,
que, cortado, se cayó
entre blancas azucenas.
Quintilla
Al fin, con tal confianza
1170
la sirvo, que el negro luto
es color de mi esperanza.

PRUDENCIO
Esperas un triste fruto;
llámale muerte o mudanza.
Quintilla
Pero di, ¿tan adelante
1175
estaba el Conde, su amante,
que te recelabas de él?

FELICIANO
Temí que fuese, por él,
para mis quejas diamante;
Quintilla
que, como sabes, es rico,
1180
y queriendo Ludovico,
le está bien el casamiento.

PRUDENCIO
Y ¿él quiere?

FELICIANO
Por este intento.
La muerte me significo.

Sale el Duque y la Duquesa

ARNALDO
Quintilla
En todo estáis engañada,
1185
y claramente se ve
que fue burla.

CASANDRA
¡Y qué pesada!
Creed que esa buena fe
os ha de ser mal pagada.

ARNALDO
Quintilla
Feliciano, ¿es ya partido
1190
el Conde?

FELICIANO
Ahora partió,
de la esperanza vestido
que a esa empresa le llevó,
tan gallardo y atrevido.
Quintilla
Vestido en húngaro traje,
1195
con un vistoso plumaje,
partió bizarro y galán
en un caballo alazán,
mucho caballero y paje.
Quintilla
De la color que desea,
1200
llevaba toda la guarda,
que es una verde librea;
mucha pica y alabarda
le acompaña y le rodea.
Quintilla
Todos de velle se admiran
1205
y por su vuelta suspiran,
y damas de buenos talles,
por ventanas y por calles
le bendicen y le miran.
Quintilla
Y a toda la Corte pesa
1210
que no le fueses a ver,
favoreciendo su empresa.

ARNALDO
Fue causa de no lo hacer
estar mala la Princesa.
Quintilla
Aguardadme un poco fuera;
1215
que tengo que hablaros.

FELICIANO
Sabes
que te sirvo.

Vanse

CASANDRA
¿Quién creyera
que a cosas que son tan graves
tan fácil crédito diera?
Quintilla
Duque, ¿es posible que pueda
1220
tanto Carlos, y que queda
su mentira por verdad,
y que de tanta maldad
el perdón se le conceda?
Quintilla
O yo miento, o vos queréis
1225
más a Carlos que la honra.

ARNALDO
Ni vos mentís, ni podéis,
ni a mí Carlos me deshonra;
y mucho agravio me hacéis,
Quintilla
que, según él me ha contado,
1230
vos os habéis engañado,
pues de alguna niñería
presumistes que estaría
perdido de enamorado.

CASANDRA
Quintilla
¡Oh, qué justa cosa fuera
1235
que este traidor que adoráis
veneno cubierto os diera,
porque mejor le creáis,
su lengua de sierpe fiera!
Quintilla
¿Es posible?...

ARNALDO
No toméis
1240
enojo, y de mí podéis
creer que, si al caso pruebo,
que yo haga lo que debo
y que vengada quedéis.
Quintilla
Él muestra estar inocente
1245
con una y otra razón,
y no hay indicio evidente;
que os podéis con la pasión
engañar ligeramente,
Quintilla
y con vuestra honestidad,
1250
interpretando al revés
su inocencia y su humildad;
y no sé irá por los pies,
cuando eso fuese verdad;
Quintilla
que ya tienen guardas ciertas
1255
en todo el lugar las puertas,
con aviso expresamente.

CASANDRA
¡Jesús, estará inocente!
Esténse, señor, abiertas.
Quintilla
A la fe, vuestra bondad,
1260
si se mira y considera,
hace mayor su maldad.

ARNALDO
Cuando tal cosa creyera,
de mi venganza fiad.

CASANDRA
Quintilla
Pues decidme: ¿en qué consiste
1265
que un mozo que siempre asiste
entre damas y festeos,
no tenga tiernos deseos,
sino humor enfermo y triste?
Quintilla
Un mozo que está en la flor
1270
de su edad, ¿pueda pasar
sin tener a nadie amor?

ARNALDO
¿Qué sabéis? Bien puede amar
y con secreto favor.

CASANDRA
Quintilla
No se ha visto indicio en él,
1275
no hay hombre que sepa de él
que mire y sirva a ninguna.

ARNALDO
Ya sois, Duquesa, importuna,
y para Carlos, cruel.
Quintilla
Es verdad que no se sabe
1280
que Carlos ame y es cierto
que donde amor vive y cabe,
no puede su desconcierto
estar cerrado con llave,
Quintilla
y que hubiera muestras dado,
1285
si estuviera enamorado,
como los hombres las dan,
y más tan cuerdo galán,
y de mi Corte privado.

CASANDRA
Quintilla
Pues ¿qué indicio habrá mejor
1290
para saber que me ama,
que ver un mozo, en su flor,
sin que haya tenido dama
ni se le conozca amor?
Quintilla
A la fe, Duque, ocupado
1295
en poner su pensamiento
en vuestra mujer, ha dado
en vivir alimentado
en su esperanza, de viento.
Quintilla
Que me ha pensado obligar,
1300
no queriendo a nadie amar
ni pidiendo más que a mí;
que si esto no fuera así,
amara en otro lugar.

ARNALDO
Quintilla
Con tal fuerza de razones,
1305
Duquesa, me persuadís,
que en mil imaginaciones
mi pensamiento afligís
y mis buenas opiniones.
Quintilla
Parece verdad conforme,
1310
haciendo el delito enorme
no teniendo a nadie amor.

CASANDRA
Eso me agrada, señor;
Vuestra Excelencia se informe.
Quintilla
Y pues de esa buena fama
1315
tan buen crédito tenéis,
preguntadle que a quién ama;
que si ama, vos lo sabréis
quién es y cómo la dama.
Quintilla
Y si él la tuviere, digo
1320
digo que a pedir perdón me obligo
del enojo que le ha dado.

ARNALDO
Cosa habéis imaginado
que puede mucho conmigo;
Quintilla
que un mozo es cosa forzosa
1325
que en mi Corte ha de tener
dama a quien servir, hermosa,
si conquistar mi mujer
no fue su empresa amorosa.
Quintilla
¡Ay, honra, y en cuánto aprieto
1330
pones un hombre discreto!

CASANDRA
Con esto saber espero
a quién ama aqueste fiero,
para vengarme en efecto
Quintilla
que sin duda quiere bien,
1335
pues con desprecio me trata.

ARNALDO
Digo que sabré también
la que de amores le mata,
o de celos, o desdén.
Quintilla
Id en buena hora, y decí
1340
que venga Carlos aquí,
que ahí entiendo que está;
Prudencio os le llamará
o algún paje.

CASANDRA
Harelo así.
Quintilla
Pagarás, Carlos traidor,
1345
con quitarte de los ojos
esa a quien tienes amor.

Vase.

ARNALDO
¡Qué peligrosos enojos
son los que causa el honor!
Quintilla
¿En qué parte de la tierra
1350
distinta o inhabitable
la fe del hombre se encierra?
Pues ya el mundo miserable,
todo es traición, todo es guerra.
Quintilla
¿A dónde está la verdad,
1355
la lealtad, el amistad?
Pero subiéronse al cielo,
que las echaron del suelo
la mentira y falsedad.
Quintilla
Ya no hay criado leal:
1360
ya el amigo es enemigo;
tirano el más natural,
porque da el mayor amigo,
por mucho bien, mucho mal.
Quintilla
Mas ¿por qué puedo creer
1365
que pretende a mi mujer
un hombre que yo he criado
y el ser que tiene le he dado,
si no es que ha perdido el ser?
Quintilla
Pero él viene.

Entra Carlos

CARLOS
¿Sirvo en algo
1370
a Tu Excelencia?

ARNALDO
¿Qué monstruo,
si no es que de seso salgo,
podrá poner culpa en el rostro
con tantas muestras de hidalgo?
Quintilla
¡Cuánto enojo he recibido
1375
de haber su culpa creído!
En verle se me ha quitado,
y antes de haberle escuchado,
a compasión me ha movido.
Quintilla
O es hechizo su presencia,
1380
o yo no carezco de él:
o es Joseph su prudencia,
o tiene sangre de Abel,
que vuelve por su inocencia.
Quintilla
Cierto estoy y satisfecho,
1385
mas conviene que de hecho
con mi cólera le espante.
Levante, señor, levante,
esto es todo a mi despecho.

CARLOS
Quintilla
Yo estoy bien.

ARNALDO
Levanta, te digo.

CARLOS
1390
Pues ¿cómo de esa manera
me tratas?

ARNALDO
Carlos amigo,
mi mujer aun persevera
en que eres mi enemigo.
Quintilla
Ella me ha dicho razones
1395
tan bastantes y aparentes
de tus malas intenciones,
que de creerte que mientes
en contingencia me pones.
Quintilla
Por tanto, te mando y digo,
1400
advierto, escúchame bien,
so pena de mi castigo,
y como amigo también
te ruego, Carlos amigo,
Quintilla
me digas si amor te abrasa,
1405
y en qué parte, cómo y quién,
y si es de fuera o de casa,
y por extenso también
lo que con ella te pasa;
Quintilla
que sabiendo yo que quieres,
1410
cesarán los pareceres
que dan a mi honra voces:
esto, Carlos, pues conoces
lo que pueden las mujeres;
Quintilla
que , si amas, yo estoy cierto
1415
que la Duquesa se engaña.

CARLOS
¡Pobre Carlos! Yo soy muerto
si el Duque se desengaña
de este mi amor encubierto;
Quintilla
pues sin esto, también muero
1420
si tiene por verdadero
el Duque lo que sospecha.
Cruel, ¿estás satisfecha?

ARNALDO
¿No me respondes?

CARLOS
¿Qué espero?
Quintilla
Señor, cosa te diré
1425
que será la muerte mía:
cómo al fin y siempre amé,
que hasta mi postrero día
es sin duda que amaré
Quintilla
mientras mis miembros rigiese
1430
este espíritu, y le diere
vital aliento y calor,
y aun pienso tener amor
mucho después que muriere.
Quintilla
Yo te juro por tu vida,
1435
siempre de mí deseada,
que jamás el tiempo impida,
y por la cruz de esta espada,
por esas manos ceñida,
Quintilla
que amo una hermosa dama,
1440
gallarda y de buena fama,
y corto en loarla quedo;
mas perdona, que no puedo
decirte cómo se llama;
Quintilla
y que en gracia y hermosura
1445
no se le puede igualar
ninguna mortal criatura,
tanto, que puede envidiar
el cielo su hermosura.
Quintilla
Esta solo me enamora,
1450
esta mi alma desea,
esta en mis entrañas mora,
porque al lado de esta es fea
la Duquesa, mi señora.
Quintilla
Suplícote humildemente
1455
no me fuerces a que diga
su nombre tan claramente,
pues esto a creer obliga
que estoy de culpa inocente;
Quintilla
porque los dos hemos hecho
1460
voto y juramento estrecho,
sobre el ara de un altar,
de a nadie manifestar
el amor de nuestro pecho.

ARNALDO
Quintilla
Para mí, Carlos, estoy
1465
satisfecho; no lo digas,
que a todo crédito doy.

CARLOS
De suerte, señor, me obligas,
que más que tu hijo soy.
Quintilla
Ponme un hierro en esta cara,
1470
y con tus letras declara
al mundo mi esclavitud.

ARNALDO
Más merece tu virtud;
sirve, que el Duque te ampara.
Quintilla
Ven a la mesa cual sueles,
1475
y aquesta cadena toma
con que tu pena consueles.

Vase.

CARLOS
Tu grandeza es tal, que doma
a mis desdichas crueles.
Quintilla
Venturoso una y mil veces
1480
quien te sirve, que, al fin, medra;
todo este bien que le ofreces,
pues siendo yo inútil yedra,
con tus ramas me engrandeces.
Quintilla
¡Cuánto vale un buen señor,
1485
un señor cuerdo y discreto!
Otro fuera, que al rigor
ya hubiera puesto, en efecto,
a la venganza el furor.
Quintilla
Sírvante todos mil años,
1490
y así propios como extraños;
que con tanta discreción
has vuelto mi corazón
y defendido mis daños.

Entra Feliciano

FELICIANO
Quintilla
Carlos, mientras has estado
1495
con el Duque hablando aquí,
sobre un balcón he pensado
comunicar solo a ti
mi nueva pena y cuidado.
Quintilla
Yo creo que habrás sabido
1500
cómo Ludovico ha sido,
el servidor de Leonora.

CARLOS
Pues bien, ¿qué hay de nuevo ahora?

FELICIANO
Estoy por ella perdido.

CARLOS
Quintilla
¿Díceslo de veras?

FELICIANO
¡Bueno!
1505
Ha mas de diez noches ya
que ando por ella al sereno.

CARLOS
Muy obligada estará.

FELICIANO
Y yo, de esperanza lleno.
Quintilla
Hela escrito este papel,
1510
y antes de hablarla por él,
quiero lo veas y enmiendes,
aunque de amor te defiendes
y triunfas del tiempo y de él;
Quintilla
que, en efecto, eres discreto
1515
y le sabrás entender.

CARLOS
¡Esto faltaba! en efecto.
¿Son versos?

FELICIANO
Sí.

CARLOS
Muestra a ver.
¿Octavas?

FELICIANO
No.

CARLOS
¿Qué?

FELICIANO
Soneto.

CARLOS
Soneto
«Ora seas Leona, mi Leonora,
1520
sierpe de Libia llena de ira y saña,
ora seas cruel toro de España,
que bebe el Tajo y sus riberas mora;
ora del sol la Circe encantadora,
y el cocodrilo que llorando engaña,
1525
más flaca y débil que la tierna caña;
ora sirena, que cantando llora.
Que león, sierpe, circe, toro, fiera,
cocodrilo cruel, caña, sirena,
en pena, en vida, en muerte, en gloria, quiero
1530
darte mi alma de cualquier manera;
que más vale por ti tormento y pena,
que de otra mano el bien del mal que muero.»

FELICIANO
Redondilla
¿Qué dices? ¿Hay que enmendar?

CARLOS
Antes hay que agradecer;
1535
así el soneto ha de ser,
y comenzar y acabar.
Redondilla
Que guarda bien el decoro
lo que en sus discursos trata,
que abre con llave de plata,
1540
y cierra con llave de oro.
Redondilla
El epílogo me agrada,
que es un retórico modo,
galán por extremo modo.

FELICIANO
¿Y aquella cifra?

CARLOS
Extremada.

FELICIANO
Redondilla
1545
¿Que nada le falta?

CARLOS
No.

FELICIANO
Sí falta.

CARLOS
Pues no se calle;
que aun hay tiempo de enmendalle.

FELICIANO
Que has de dalle.

CARLOS
¿Quién?

FELICIANO
Tú.

CARLOS
¿Yo?

FELICIANO
Redondilla
¿Tú no lo harías por mí?
1550
Si yo fuera su privado,
a Leonora hubiera hablado,
hiciéralo yo por ti.
Redondilla
Muestra el papel.

CARLOS
No te enojes.

FELICIANO
¿No me tengo de enojar?

CARLOS
1555
Ea, vuélmelo a dar.

FELICIANO
Toma.

CARLOS
¡A qué tiempo me coges!
Redondilla
¡Ah, cielos! ¡Ah, suerte mía!
¿Qué persecución es esta?

FELICIANO
Di que te dé la respuesta
1560
hoy, Carlos, en todo el día,
Redondilla
porque si la noche llega
sin este supremo bien,
yo soy muerto.

CARLOS
ErrorMetrica
Yo también.
¿Y si acaso me la niega?

FELICIANO
Redondilla
1565
No lo creas, que me tiene
un poco de voluntad.

CARLOS
Él miente.

FELICIANO
Dices verdad.
Que viene.

CARLOS
¿Quién?

FELICIANO
Ella viene.

CARLOS
Redondilla
Pues retírate, que quiero
1570
gozar la buena ocasión.

FELICIANO
¿Qué le dirás?

CARLOS
Tu pasión.

FELICIANO
Amigo, al fin, verdadero.

Entra Leonora

LEONORA
Redondilla
Pues ya mi lengua no puede
por tanto secreto hablar,
1575
puedan mis ojos mirar,
y el alma contenta quede.
Redondilla
Es tal la fuerza y decoro
de este secreto que anda,
que hablar con todos me manda,
1580
y callar con quien adoro.
Redondilla
¡Brava cosa, que he de ver
a Carlos, y no he de hablar
siendo tan nuevo el hablar
en secreto de mujer!
Redondilla
1585
Pero, al fin, de aquesta suerte,
seis años he conservado,
Carlos, el dichoso estado
de quererme y de quererte.
Redondilla
Durarme de aqueste modo,
1590
que si alguno hablar me viera
contigo, o tu amor supiera,
ya fuera acabado todo.
Redondilla
Que, como es bueno el efecto
cuando la causa es mejor,
1595
en la fuerza del secreto,
así se conserva amor.

CARLOS
Redondilla
Guárdame la puerta bien
mientras que la llego a hablar,
y si alguien vieres entrar,
1600
hazme una seña también.
Redondilla
Pero si nos viese alguno,
sería por nuestro daño.

FELICIANO
Haced, cielo, que en un año
no entre ni llegue alguno.
Redondilla
1605
Ve, Carlos, a hablar con ella,
hágate el cielo dichoso;
que aquí te aguardo envidioso
de que estés tan cerca de ella.

CARLOS
Redondilla
Beso, señora, tus pies.

LEONORA
1610
Carlos, ¿qué es esto? ¿Tan ciego
llegas a hablarme?

CARLOS
No llego
sin causa.

LEONORA
Dímela, pues.

CARLOS
Redondilla
Hame dado Feliciano
aqueste papel que os dé,
1615
que os quiere bien.

LEONORA
Ya lo sé.
Álzate.

CARLOS
Dame la mano,
Redondilla
como que quieres alzarme.

LEONORA
Álzate.

FELICIANO
Bien lo recibe.

CARLOS
¡Oh, mano hermosa, en quien vive
1620
la vida que ha de matarme!
Redondilla
¡Quién la pudiera besar!

FELICIANO
Sin duda me tiene amor.

LEONORA
¡Ay, Carlos, tengo temor!

CARLOS
Segura puedes hablar,
Redondilla
1625
que este necio, por los dos
está guardando la puerta.

LEONORA
¡Qué industria!

CARLOS
Amor lo concierta.
Retiraos un poco vos;
Redondilla
que os quiero dar el papel.

LEONORA
1630
No, no; no lo he de tomar.

CARLOS
¡Que un hombre queráis matar
de desdeñosa y cruel!
Redondilla
Tomadle, por Dios, señora.

FELICIANO
Amor, ¡qué bravo desdén!

CARLOS
1635
Vos lo habéis hecho muy bien.
Alzadle, y tomadle ahora,
Redondilla
y tornaréisme a tomar
la mano.

LEONORA
Ahora bien, por ti
le tomo; no es así.

CARLOS
1640
La mano os quiero besar.

FELICIANO
Redondilla
¡Amor, victoria, que ya
puedes levantar bandera!
Ya toma el papel la fiera,
y humana a mi ruego está.
Redondilla
1645
¡Ah, Carlos, cuánto te debo!

CARLOS
¿Cuándo nos podremos ver?

LEONORA
Como que quiero leer,
porque hablando no me atrevo,
Redondilla
te diré lo que he trazado.

CARLOS
1650
Pues abre, y leyendo di
lo que he de hacer.

FELICIANO
Ya subí
de amor el supremo estado:
Redondilla
ya lee el papel, en fin.

LEONORA
Esta noche me has de ver,
1655
y esto a las dos ha de ser.
Por las yedras del jardín,
Redondilla
saltarás por donde sueles,
y ponte detrás de un árbol,
o entre las fuentes de mármol,
1660
debajo de los laureles.
Redondilla
Que su sombra te hará espalda,
y entonces podrás llegar,
cuando sintieres ladrar
una perrica de falda.
Redondilla
1665
Y entra en mi aposento luego,
que mis dueñas dormirán.
¡A fe que es papel galán!

CARLOS
Haz por él lo que te ruego.

FELICIANO
Redondilla
Ya le acabó de leer.

CARLOS
1670
¡Oh! Es poeta extremado,
y, sin haber estudiado,
presume de bachiller.

LEONORA
Redondilla
¿Ya lo entiendes?

CARLOS
Ya lo sé.

LEONORA
Pues yo me voy.

CARLOS
Ve en buena hora:
1675
haz que tropieces, señora,
porque la mano te dé.

Tropieza, y dale la mano.

LEONORA
Redondilla
¡Ay!

CARLOS
Ten, señora.

LEONORA
Caí,
que el chapín se me torció.

FELICIANO
¡Ah, Carlos, si fuera yo!
1680
¡Qué envidia tengo de ti!

LEONORA
Redondilla
Cumple con aquese necio.

CARLOS
¿Diré que responderás?

LEONORA
Lo que quisieres, dirás.

Vase Leonora.

FELICIANO
No tiene tu lengua precio:
Redondilla
1685
dame esa mano dichosa,
que encierra todo mi bien.

CARLOS
Hácelo bien, y tan bien,
que es incomparable cosa.

FELICIANO
Redondilla
¿Responderá?

CARLOS
Es cosa cierta.

FELICIANO
1690
Pero no prosigas, cesa.

CARLOS
¿Cómo?

FELICIANO
El Duque y la Duquesa
vienen.

CARLOS
Alza el antepuerta.

Vanse los dos. Entra el Duque y la Duquesa.

ARNALDO
Terceto
Si cosa no ha de haber que os satisfaga,
decid que dé la muerte al inocente,
1695
que con la vida vuestro enojo paga.

CASANDRA
Terceto
¡Que un hombre tan discreto y tan prudente
se deje así engañar de un rapacillo
que en todo cuanto dice burla y miente!

ARNALDO
Terceto
De veros pertinaz me maravillo.
1700
¿No os he dicho que quiere a cierta dama?

CASANDRA
Este será, de vuestro honor, cuchillo.
Terceto
¿No veis que en no decir cómo se llama
sabed que finge amor por cumplimiento,
encareciendo su hermosura y fama?
Terceto
1705
Hacé os confiese el falso pensamiento
que conmigo ha tenido en deshonraros,
que aun no dirá mi nombre en el tormento.
Terceto
Todos estos, ¿no son indicios claros?
¿Por qué no dice, de la dama, el nombre,
1710
si el mío no temiese declararos?

ARNALDO
Terceto
¿A quién habrá que tal rigor no asombre?
Aquesto es verdad, y la Duquesa
aborrece la vida de aqueste hombre.
Terceto
Hoy Carlos me dirá con voz expresa
1715
el nombre de la dama, o será cierto
que me deshonra en su atrevida empresa.
Terceto
¿Por qué me ha de tener tan encubierto
de una mujer el nombre, si no es la mía?
Mas ya le llevo entre los ojos muerto.
Terceto
1720
No sin razón Casandra me porfía.
ni este sin causa encubre de su dama
el nombre amado que decir temía.
Terceto
Quedaos aquí, que si él acaso os ama
y no me dice en paz todo su pecho,
1725
yo libraré mi honor y vuestra fama.

Vase el Duque.

CASANDRA
Terceto
Sin duda que a matarle va de hecho
o cuando menos daño le suceda,
que ser de aquesta cólera deshecho.
Terceto
Grande contento, con saber, me queda,
1730
el nombre de la dama a quien adora,
cierta ocasión en que vengarme pueda.
Terceto
Sin duda que le dice el nombre ahora
por no morir, y que podré vengarme,
o sea vil o principal señora.
Terceto
1735
¿Así que vos supistes despreciarme?
Pues no penséis que ha de parar en esto,
yo haré que el mundo contra vos se arme.
Terceto
Mal conocéis un corazón dispuesto
de una mujer celosa y enojada,
1740
a quien vos despreciáis de puro honesto.
Terceto
Renegad de mujer desatinada,
que menos que en beber de su enemigo
la misma sangre, no queda vengada.
Terceto
Yo quiero hacer que el Duque, tan su amigo,
1745
le quite de las manos la privanza,
que no me faltará falso testigo.
Terceto
¿En quién haré de aquesto confianza?
Mas ¿quién mejor que Feliciano puede
igualar al efecto la esperanza?
Terceto
1750
Yo haré que con el Duque tan mal quede,
que, como amarle supo, le aborrezca,
y más que, tras amor, el odio excede.
Terceto
¡Qué buen agüero es que se me ofrezca
Feliciano al encuentro! ¡Ah, Feliciano!

Entra Feliciano.

FELICIANO
1755
¿Hay cosa en que servirte yo merezca?

CASANDRA
Terceto
Vienes a tiempo, que estará en tu mano
hacerme un bien, y te daré que goces
lo que sin este medio fuera en vano.

FELICIANO
Terceto
Ya, señora Casandra, me conoces;
1760
y sabes que obligarte es mi deseo,
por el amor que el de mi alma excede.

CASANDRA
Terceto
La voluntad que en tus entrañas veo
confirmaré con obras y con darte
favor para que goces de tu empleo.
Terceto
1765
Que nadie con el Duque será parte
para casarte con su hermana hermosa
sino yo.

FELICIANO
Terceto
Los pies quiero besarte.
Mándame hacer la más difícil cosa
que pueda imaginarse, aunque me mandes
Terceto
1770
pasar la Libia estéril y arenosa.

CASANDRA
No te quiero pedir cosas tan grandes,
ni que a las puertas del infierno bajes,
Terceto
y de su guarda la dureza ablandes;
ni que visites las remotas playas
1775
del indio mar, a efecto que su oro
Terceto
arrastren guarniciones de mis sayas,
sino que, en el lugar de su tesoro,
me ayudes a vencer un enemigo.

FELICIANO
Terceto
Guardando en esto al Duque su decoro,
1780
a cuanto quieras desde aquí me obligo.

CASANDRA
Antes, el bien del Duque se granjea
Terceto
en quitarle delante un amigo.

FELICIANO
Oye. Temiendo estoy que Carlos sea.

CASANDRA
¿Qué dices?

FELICIANO
Terceto
Que si es Carlos.

CASANDRA
A ese mismo;
1785
que ese traidor mi destrucción desea.
Terceto
Mira, tú has de decir que ayer le hallaste
en un corro de mozos extranjeros,
y de lejos la plática escuchaste,
Terceto
y que decía con extraños fieros:
1790
«Antes de mucho, el duque de Borgoña
verá de aquesta espada los aceros.
Terceto
Si el hijo al padre mata con ponzoña
¿qué mucho que un crïado que le hereda,
pues que le da de beber, le dé ponzoña?
1795
Y sin esto, otras cosas en que pueda
conocer lo que Carlos ha pensado,
Terceto
y hacer que tu privanza le suceda.»
Que si hoy esto haces, quedarás casado
indubitablemente con Leonora.

FELICIANO
Terceto
1800
Pues voy a ver si el Duque está ocupado,
y dejadme hacer.

CASANDRA
Vete en buena hora.
[Vase Feliciano]
Redondilla
Hoy perderás la paciencia
y la vida, mal nacido,
en pago de haber perdido
1805
el valor de mi presencia.
Redondilla
Yo sé que el Duque ha de dar
crédito a aqueste hombre,
que es, de buen crédito, nombre
y de opinión singular.

Entra un loco del Duque y unos pajes picándole.

LOCO
Redondilla
1810
¡Ay! ¡Ay!

CASANDRA
¿Qué es aquesto, pajes?

PAJE
¿Hante muerto?

CASANDRA
Ea, no más.

PAJE
Calla; mira dónde estás.

CASANDRA
Estaos queditos, salvajes.

LOCO
Redondilla
Perseguidos os veáis.

CASANDRA
1815
Desviaos allá vosotros.

PAJE
No le tocamos nosotros.

LOCO
Es porque ahora no osáis.

CASANDRA
Redondilla
¿Qué te han hecho?

LOCO
Hanme metido
cuando menos, por el anca,
1820
tres alfileres de a blanca.

CASANDRA
¿Tres?

LOCO
Esto y más he merecido.
Redondilla
Ni sé si es sangre, o si estoy
con el miedo resfriado;
pero siéntome mojado.

PAJE
1825
A ver.

LOCO
¿Haste de ir hoy?

PAJE
Redondilla
Desvíate allá, grosero.

LOCO
¡Ay, que me ha vuelto a picar!

CASANDRA
¡Necios! ¿Queréislo dejar?

LOCO
Dejáranme hecho un cuero.

CASANDRA
Redondilla
1830
Salíos todos allá,
dejad a Cariño aquí.

PAJE 1.º
¡Oh, qué alfiler le metí!

PAJE 2.º
¡Calla; desangrado está!

Vanse los pajes.

CASANDRA
Redondilla
Valerme de aqueste quiero
1835
para hacer, sin que lo sienta,
a este Carlos una afrenta;
que es muy grave y caballero.
Redondilla
Ven acá.

LOCO
¿Qué me queréis?

CASANDRA
A Carlos bien le conoces.

LOCO
1840
Ayer me dio cuatro coces,
y quiero que me venguéis.

CASANDRA
Redondilla
¿Coces te dio?

LOCO
Y aun tan recio,
que en las tripas por gran rato
tuve metido un zapato.

CASANDRA
1845
Carlos…

LOCO
¡Oh, puto!

CASANDRA
… Es un necio.

LOCO
Redondilla
Para mí tengo que el Duque
os pone el cuerno con él.

CASANDRA
¿Quieres tú vengarte de él?

LOCO
¡Juro a san, que le machuque!

CASANDRA
Redondilla
1850
Pues mira, toma este escudo,
y cuando entre caballeros,
o sean propios o extranjeros,
esté más grave y seguro,
Redondilla
entra en la conversación,
1855
pues que todos te desean,
y cuando todos te vean
dale un grande bofetón.

LOCO
Redondilla
Si haré, ¡por Dios! Mas si luego
desenvaina y me sacude
1860
algo que después lo sude…

CASANDRA
Vente a mí corriendo luego.

LOCO
Redondilla
¡A ella me había de venir!

CASANDRA
Pues yo te defenderé.
Corre, que a fe que te dé
1865
cuanto me quieras pedir.

LOCO
Redondilla
¿Daráme pan?

CASANDRA
¡Pues no!

LOCO
¿Y queso?

CASANDRA
También.

LOCO
¿Y carne?

CASANDRA
También.

LOCO
¿Y de merendar?

CASANDRA
Muy bien.

LOCO
Pues dame ahora…

CASANDRA
¿Qué?

LOCO
Un beso.

CASANDRA
Redondilla
1870
Desvíate, necio.

LOCO
¡Ea,
no seas bellaca!

CASANDRA
Aparta.

LOCO
Bien parece que estás harta
de andar en la chimenea.

CASANDRA
Redondilla
¿Sabrás hacer lo que digo?

LOCO
1875
Sí.

CASANDRA
¿Cómo harás?

LOCO
De este modo.

Y vale a dar un bofetón.

CASANDRA
Pues, ¿a mí?

LOCO
Y a vos y todo.

CASANDRA
Vete, pues.

LOCO
¿Soy vuestro amigo?

CASANDRA
Redondilla
¡Pues no!

LOCO
Pues ¡sus! Ya me voy,
y vos veréis lo que pasa.

Vase.

CASANDRA
1880
Con cuanta hay en casa
intento su muerte hoy,
Redondilla
no piense aqueste villano
salirse de mi desprecio,
que llevará tarde el precio
1885
de haberlo sido temprano.
Redondilla
No ha de haber persecución
ni manera de tormento,
que en llegando al pensamiento
no ponga en ejecución.

Dice de adentro Prudencio, y sale.

PRUDENCIO
Redondilla
1890
Desvíate allá, o daréte
con la daga por la cara.

LOCO
La Duquesa te matara.
¡Bellaco, puto, alcahuete!

PRUDENCIO
Redondilla
¿Hase visto cosa igual?

CASANDRA
1895
¿Qué es esto?

PRUDENCIO
Este loco es,
que ha dado en un interés…

CASANDRA
¿Para qué le hiciste mal?

PRUDENCIO
Redondilla
Pues, ¿quisieras que dejara
que me diera un bofetón?
1900
Que me puso el bellacón
casi la mano en la cara.

CASANDRA
Redondilla
¿De qué suerte?

PRUDENCIO
Porque anda
dando a todos de mil modos,
y dice: «Estaos quedos todos,
1905
que la Duquesa lo manda.»

CASANDRA
Redondilla
Loco al fin, y tú más loco.

PRUDENCIO
Yo, ¿por qué?

CASANDRA
Porque ya das
en honrar y estimar más
a aquel que te estima en poco.

PRUDENCIO
Redondilla
1910
¿Díceslo por Carlos?

CASANDRA
Sí.

PRUDENCIO
Pues ¿qué ha hecho?

CASANDRA
Hate vendido
con el Duque.

PRUDENCIO
¿Cómo ha sido?

CASANDRA
Hale dicho mal de ti.

PRUDENCIO
Redondilla
¿Mal de mí, al Duque?

CASANDRA
Y muy mal.

PRUDENCIO
1915
¿Carlos?

CASANDRA
Carlos.

PRUDENCIO
¿De qué modo?

CASANDRA
Quiere privárselo todo,
y ser a Luzbel igual;
Redondilla
digo igual, porque ya quiere
mandar más que su señor.

PRUDENCIO
1920
¡Carlos me ha sido traidor!
¿Quién habrá que en hombre espere?
Redondilla
Pues no han sido malas obras
las que a venderme le incitan.

CASANDRA
Como eso envidias quitan
1925
del buen crédito que cobras;
Redondilla
y más, que un primo que ayer
vino a la Corte, tan ruin
como él, y hombre bajo el fin,
quiere en tu lugar poner.

PRUDENCIO
Redondilla
1930
¿Que de aquese pie cojea?

CASANDRA
Sin falta. Quédate a Dios.

PRUDENCIO
¡Ya, Carlos, sois falso vos!
No hay fe que segura sea.

CASANDRA
Redondilla
Yo voy a hablar los demás
1935
y revolverle con ellos;
que al fin, perseguido de ellos,
o te irás o morirás.

Vase.

PRUDENCIO
Redondilla
¡Que a un mozo tal he hallado
en bajeza como esta!
1940
¡El que a todos hacen fiesta,
y perpetuamente honrado!
Redondilla
¡El que por todo hablaba
y las disculpas decía
cuando palacio se ardía
1945
porque el Duque se enojaba!
Redondilla
¿El que siempre para todos
procura ahora favor?,
¡ese es falso, ese es traidor,
y por tan diversos modos!
Redondilla
1950
¡Y conmigo, por poner,
a su primo en mi lugar!
Ahora bien, quiero callar,
que tiempo vendrá de hacer.

Entra el Duque y Carlos.

ARNALDO
Endecasílabos sueltos (tirada)
Yo digo, Carlos, la verdad en esto:
1955
o tú te determinas, o es sin duda
que la verdad me ha dicho la Duquesa.

CARLOS
Paso, señor, que está Prudencio oyéndonos
o nos bajemos al jardín, o váyase.

ARNALDO
Prudencio…

PRUDENCIO
¡Oh gran señor!

ARNALDO
En mi antecámara
1960
hallarás unas cartas de la corte
del Rey de España; ve, y responde a ellas,
cumpliendo con Henrico su almirante,
lo que se debe a tan ilustre Príncipe.

PRUDENCIO
Yo voy.

ARNALDO
Pues vuelve luego a que las firme.
1965
Volviendo, pues, ¡oh! Carlos, al propósito,
digo que la Duquesa me molesta
de suerte, que me afrenta con palabras
y a ti te culpa con infames obras.
Díceme que me engañas, pues no quieres
1970
decirme el nombre de tu amiga o dama;
si quieres que yo salga de esta duda,
conviene que me digas a quién amas,
o que confieses tu delito o culpa.

CARLOS
Si acaso nos halláramos en parte
1975
que no nos viera nadie, yo me echara
mil veces a tus pies con tiernas lágrimas,
y humilde te pidiera que no fueras
servido de forzarme a descubrirte
el nombre de la dama a quien adoro,
1980
y a quien llorando el corazón lo hago.
No quieras, pues, señor, que tanto agravio,
contra la fe jurada al alto cielo,
cometa en descubrirle; que antes quiero
morir mil veces, porque bien conozco
1985
que el bien que he conquistado en tantos años,
lo pierdo con decir el nombre suyo.

ARNALDO
¡Ah, villano, traidor de baja casta!
No es posible que fue Carlos Baldeo
tu honrado padre, sino algún genízaro
1990
nacido en esas ásperas montañas.
¡Vive el cielo, que creo a la Duquesa,
y que dice verdad en cuanto dice!
Di, ¿qué lloras, traidor? Vuelve acá el rostro,
quítate, infame, el lienzo de los ojos,
1995
y escoge una de dos: o dime luego
el nombre de la dama que te pido,
o dentro de tres días, desterrado
para siempre, con pena de la vida,
por todo mi Ducado de Borgoña.
2000
¿Qué dices, Carlos? Dime: si no amas
a mi mujer, ¿no fuera cosa fácil
siendo quien soy, decirme tu secreto?

CARLOS
Señor, la grande obligación que os tengo,
por las grandes mercedes recibidas,
2005
y el amor que sabéis, más que mil muertes
me obligan a deciros mi secreto,
porque os veo tocado de la yerba
del fiero mal que llama el mundo celos;
y creed que mil suertes de tormentos
2010
no fueran parte más de lo que digo,
y así os pido, señor, que, como Príncipe
y como al fin cristiano, de guardalle
me deis palabra y homenaje.

ARNALDO
¡Ah, Carlos!
¡Hazme este bien, que por la fe que tengo
2015
y la que debo al muerto padre mío,
de no decillo a viva criatura!
¡Y así, sobre la cruz de aquesta espada
te hago juramento y homenaje
de que ni por palabra, ni por escrito,
2020
ni por señas, de mí jamás se entienda!

CARLOS
Pues falta más, que me has de dar palabra
de perdonarme lo que hubiere hecho.

ARNALDO
¡Carlos, como mi mujer no sea, dila,
aunque mi hermana sea!

CARLOS
Pues, seguro
2025
de tu valor, sabrás…

ARNALDO
¡Carlos, acaba!

CARLOS
… Que es la propia.

ARNALDO
¿Qué dices?

CARLOS
Que es tu hermana.

ARNALDO
¿Mi hermana?

CARLOS
Sí, señor.

ARNALDO
Pues dime, ¿tienes
algún favor?, ¿sabe que la sirves?

CARLOS
Mas antes hoy se cumplen siete años
2030
que estoy con ella desposado.

ARNALDO
¿Cómo?

CARLOS
Desposado con ella.

ARNALDO
¡Santo cielo!

CARLOS
Y aun tengo un hijo casi de seis años,
y otro pequeño que le cría un ama.

ARNALDO
¿A dónde?

CARLOS
En un lugar.

ARNALDO
¿Y el otro?

CARLOS
¿El grande?

ARNALDO
2035
El grande.

CARLOS
Aquí le ves mil veces.

ARNALDO
Bueno:
¿Es aquel niño que trajiste huérfano,
y me encargaste que por él mirase?

CARLOS
Aqueste es tu sobrino.

ARNALDO
Mejor eras,
Carlos, para ser duque de Borgoña,
2040
que yo, pues en diez años no he tenido
hijo ni hija.

CARLOS
Pues aquesto dice,
no está enojado.

ARNALDO
Carlos, no me pesa
que estés casado con mi hermana, a efecto
de que es costumbre en esta nuestra tierra
2045
que una mujer, aunque haya sido reina,
pueda casarse de segundas bodas
con cualquiera persona que ella quiera,
por humilde que fuese, o su criado;
pésame que la tengo prometida
2050
a Ludovico, si esta guerra vence,
y no sé cómo cumpla la palabra:
mas para todo buscaré remedio;
que quien te tiene tanto amor, desea
ponerte, Carlos, en un lugar tan alto,
2055
que des a todo el mundo justa envidia.
Pero volviendo al caso, ¿de qué suerte
habéis podido con tan gran secreto
vivir siete años?

CARLOS
Yo te diré cómo:
no teniendo yo amigo, ni ella amiga,
2060
y no hablándonos los dos jamás en público,
no osándonos mirar el uno al otro.

ARNALDO
¿De qué suerte os gozáis, si está mi hermana
tan recogida y entre tantas guardas?

CARLOS
Por el jardín entrando muchas veces,
2065
y allí, sentado al pie de aquellas fuentes,
aguardando la voz y dulce seña
de una perrilla que ladrando sale
a ser testigo de secretos míos;
y en viéndola ladrar, entro a la cuadra
2070
de mi señora.

ARNALDO
¿Cuándo irás?

CARLOS
Hoy tengo
concertado de hablalla.

ARNALDO
Pues advierte
que he de ir contigo y verlo por mis ojos.

CARLOS
De buena gana, como sea de modo
que no te vea.

ARNALDO
¿Cómo, entre mil árboles?

CARLOS
2075
Pues yo te llevaré.

ARNALDO
Basta. Ya eres
mi sucesor y mi cuñado. Toma
este diamante, y guárdalo por prenda
de aquesta fe, que vale diez mil doblas.

CARLOS
Beso tus pies.

Entra Prudencio.

PRUDENCIO
Entra, señor, que ya las cartas
2080
quedan escritas.

ARNALDO
Voyme y firmarélas.
Carlos, éntrate luego, que te aguardo.

Vase.

CARLOS
Yo iré, señor. ¡Ah cielos, ahora digo
que en perseguirme dais cual a enemigo!

PRUDENCIO
Redondilla
Pues, Carlos, ¿cómo te va
2085
con el secretario nuevo?
¿Tan virtuoso mancebo
vende a sus amigos ya?

CARLOS
Redondilla
¿Qué dices?¿De qué te alteras
conmigo, Prudencio hermano?

PRUDENCIO
2090
¿Hermano? Ya son en vano
tus embustes y quimeras.
Redondilla
No más que sois un traidor.

CARLOS
¿Traidor? ¿En qué te ofendí?

PRUDENCIO
¿Por qué dices mal de mí?

CARLOS
2095
¿Yo?

PRUDENCIO
Sí, al Duque mi señor.
Redondilla
Pusieras en el estado
a tu primo, si quisieras,
y de mí no le dijeras
tanto mal.

CARLOS
Hante engañado.
Redondilla
2100
Y mira si soy leal
y si te he tenido amor,
pues llamándome traidor,
aún no te respondo mal.
Redondilla
Yo sé muy bien de la aljaba
2105
que ha salido aquesta flecha,
y te parece derecha
y en otra parte se enclava.
Redondilla
La Duquesa te lo dijo:
¡Ah, Prudencio, no la creas;
2110
que estás, cuando el alma veas,
dentro en mis entrañas fijo!
Redondilla
Por ponerte mal conmigo;
aqueste daño me ha hecho
como sabes que en mi pecho
2115
eres el mayor amigo.
Redondilla
Que ni al Duque he dicho mal
de ti, de tu honor estima
si esto solo te lastima.

PRUDENCIO
¿Cierto?

CARLOS
Cierto.

PRUDENCIO
¿Hay cosa igual?

CARLOS
Redondilla
2120
Y porque mejor lo creas,
para ti al Duque he pedido
todo el dictado caído
de aquellas cuarenta aldeas.
Redondilla
Y está ya mandada hacer
2125
la cédula.

PRUDENCIO
¡Oh, Carlos mío,
perdona mi desvarío;
que al fin me engañó mujer!

CARLOS
Redondilla
Pretende mi destrucción.

PRUDENCIO
Primero la suya veas
2130
si acaso vengar deseas
la rabia del corazón.
Redondilla
¡Que llamándote traidor
no me respondiste airado!

CARLOS
Hice como amigo honrado
2135
resistiendo a tu furor
Redondilla
y humillándome contigo.
Amigo no has de decir
al que no sabe sufrir
alguna falta a su amigo.

Entra Feliciano.

FELICIANO
Redondilla
2140
A buena ocasión te ha hallado
Carlos, a hablarte he venido
otra vez, y no he podido.

CARLOS
Hiciste como avisado.
Redondilla
Más que, ¿la respuesta esperas?

FELICIANO
2145
Más que eso te importa a ti.
Oye, y retírate aquí.
Si no es por mí, muerto fueras.

CARLOS
Redondilla
¿Yo?

FELICIANO
Tú.

CARLOS
¿Cómo? ¿De qué suerte?

FELICIANO
¿Qué le has hecho a la Duquesa,
2150
que ha tomado por empresa
el procurarte la muerte?

CARLOS
Redondilla
¿Esto más?

FELICIANO
Con gran secreto
al Duque me mandó hablar,
porque en mí debe de hallar
2155
para su maldad sujeto,
Redondilla
y que le diga que quieres
darle ponzoña.

CARLOS
¿Yo?

FELICIANO
Sí.
Y que me lo has dicho a mí.

CARLOS
¡Oh, maldígaos Dios, mujeres!
Redondilla
2160
¿Hay rigor, hay crueldad
como esta, señor y amigo?
Partiré de hoy más contigo
de mi alma la mitad.

FELICIANO
Redondilla
Álzate, Carlos, del suelo
2165
que si a decillo no voy,
yo hago como quien soy:
lo demás se debe al cielo.
Redondilla
Que a otro puede caber
el procurarte la muerte.

CARLOS
2170
Esto bien, de cualquier suerte,
te lo debo agradecer.
Redondilla
Hiciera una cosa rara
si el cielo lo permitiera,
que un bien que tengo te diera
2175
aunque el alma me costara.
Redondilla
Pero al fin estarás cierto
que lo he de remunerar,
y que no le he de olvidar
vivo ni después de muerto.

Entra el loco.

LOCO
Redondilla
2180
¡Hola, Carlos!

CARLOS
Oye un poco,
y después largo hablaremos.
Pues, Cariño, ¿qué tenemos?

LOCO
Grande mal hay.

CARLOS
¿Y qué es, loco?

LOCO
Redondilla
En la antecámara están
2185
más de treinta caballeros;
id allá, que quieren veros,
que hay mucho del capitán.

CARLOS
Redondilla
No puedo en esta ocasión.

LOCO
Pues yo no puedo dejaros.

CARLOS
2190
¿Cómo así?

LOCO
Impórtame daros…

CARLOS
¿Qué has de dar?

LOCO
Un bofetón
Redondilla
cuando entre todos estéis,
para deshonraros más.

CARLOS
Mucho de lengua te vas.
2195
Vete, necio.

LOCO
No me echéis.

FELICIANO
Redondilla
Esperad, que no carece
de misterio lo que os dice.

LOCO
Pues denante no lo hice
porque no hubo más de trece.

CARLOS
Redondilla
2200
Ven aquí. ¿Ves aquí un noble?
Dime quién te lo mandó.

LOCO
La Duquesa uno me dio
que vale más que ese al doble,
Redondilla
porque os diese más…

CARLOS
Deténte.
2205
¿Qué os parece?

FELICIANO
Extraña cosa.

CARLOS
¡Oh, tigre hircana rabiosa,
bañada en ponzoña ardiente!
Redondilla
¿En qué ha de parar aquesto?

Entra un paje.

PAJE
Carlos, el Duque te aguarda.

PRUDENCIO
2210
Hermano, de ella te guarda,
que en gran peligro estás puesto.

CARLOS
Redondilla
El cielo tiene este cargo,
que es muy noche.

FELICIANO
¿No podremos
verte después?

CARLOS
Hablaremos
2215
los dos mañana muy largo.

Vanse Carlos y el paje.

PRUDENCIO
Redondilla
Ven acá, loco. ¿Es posible
que la Duquesa ha mandado
que le des a un hombre honrado
un bofetón?

LOCO
Y terrible.

FELICIANO
Redondilla
2220
¿Y diéraselo?

LOCO
¡Pues no!
Pues dadme vos otro escudo
y veréis si darle dudo
otro a ella misma.

PRUDENCIO
¿Quién?

LOCO
Yo.

FELICIANO
Redondilla
Estoy por dárselo.

PRUDENCIO
Y fuera
2225
bien hecho; ¿mas tú no ves
que se lo dirá después?

LOCO
¡Oh, qué chascás que le diera!

FELICIANO
Redondilla
Pues digámosle bien de ella
por si acaso se lo dice;
2230
quiero ver si se desdice.

PRUDENCIO
¿Qué dices, bellaco, de ella?

LOCO
Redondilla
El diablo.

PRUDENCIO
¿No ves, ladrón,
que es tu señora?

LOCO
¡Gran mengua!

PRUDENCIO
Rebánale aquella lengua.

LOCO
2235
¿Rebanar? ¿Soy yo melón?

FELICIANO
Redondilla
¿A una dama tan hermosa,
y sobre tan linda cara…

LOCO
Antes mejor le asentara
un clavel en cada rosa.
Redondilla
2240
¡Dadla al diablo, que se afeita!

PRUDENCIO
¡Calla!

LOCO
Así suele pegarse,
y como por sustentarse,
y de dormir se deleita.
Redondilla
Y aun duerme con un reclamo
2245
que yo sé.

PRUDENCIO
¿Quién?

LOCO
Con un hombre.

FELICIANO
¿Sabes quién?

LOCO
Pues sé su nombre.

FELICIANO
¿Quién es?

LOCO
El Duque, mi amo.

PRUDENCIO
Redondilla
¡Donoso ha estado!

FELICIANO
Dejalde.

PRUDENCIO
Vamos, pues.

LOCO
Yo le sacudo;
2250
por eso dadme el escudo;
o daréselo de balde.

FELICIANO
Redondilla
Ya le digo que es tirón.

LOCO
Bellacos, ¿aqueso pasa?
No ha de quedar hombre en casa
2255
que no lleve el bofetón.

Vanse y entran Carlos y el Duque, de noche, como que han saltado de algún muro, y sale el Duque cojeando.

CARLOS
Octava real
¿Haste hecho mal?

ARNALDO
Ninguno.

CARLOS
Parecióme
que no saltaste por el mismo puesto.

ARNALDO
Fui a saltar, y el ferreruelo asióseme
a aquel laurel; mas desasíme presto.

CARLOS
2260
Vuestra Excelencia aqueste lugar tome;
que acudirá, si no me engaño, presto,
que ya he sentido luz en la ventana.

ARNALDO
El galán acompaño de mi hermana.

CARLOS
Octava real
Ahora quedará desengañado
2265
de los celos que tiene injustamente
que mi señora la Duquesa ha dado,
aunque de amor el blanco diferente.
En lo que toca al cielo, estoy casado,
y en la culpa que dices, inocente;
2270
que en solo no casarme con tu gusto
pueden culparme; en lo demás soy justo.
Octava real
Mas vuelve la cabeza, mira abierta
la puerta que a esta cuadra sale.

ARNALDO
Basta;
por mis ojos he visto abrir la puerta;
2275
en balde la Duquesa el tiempo gasta.

CARLOS
Si acaso por mi mal anda encubierta
alguna envidia que a mi bien contrasta,
y con ella me trata de esta suerte,
sin deshonrarme pueda darme muerte.

ARNALDO
Octava real
2280
Entra, cuñado, ¡pesia tal! No temas
a todo el mundo para hacerte daño;
yo cortaré las lenguas que blasfeman,
procuran tu deshonra con engaño.
Los aires han de herir torres supremas;
2285
pero si soy el Duque y te acompaño
para que goces a mi hermana propia,
caerán del cielo en abundante copia.
Octava real
Vete, y mira qué suerte más dichosa
cuanto más te juzgas desdichado;
2290
vete a sus brazos, como al fin su esposo,
que no te busca el Duque descuidado;
no estoy para matarte receloso,
sino con esta espada y a ese lado;
vete en buen hora, y goza tu ventura,
2295
que el Duque las espaldas te asegura.

CARLOS
Octava real
Señor, tú eres mi padre verdadero,
y de tus manos soy hechura indigna;
callando te respondo.

ARNALDO
Entra, que quiero
sentarme en esta fuente cristalina.

CARLOS
2300
Yo voy.

ARNALDO
Pues vete, que a la sombra espero
de este laurel

CARLOS
¡Oh, perfección divina,
ya sin sobresaltos te contemplo!

ARNALDO
¡Este es, del mundo, peregrino ejemplo!


Jornada III

Entra el Duque y la Duquesa

ARNALDO
Redondilla
¡Que todavía estáis fuerte!
2305
¡Extraña señora estáis!

CASANDRA
Pues yo os juro que veáis
por vuestros ojos mi muerte.
Redondilla
¿Y es secreto para mí?

ARNALDO
No es lo que decís, ¡por Dios!
2310
Por encubríroslo a vos;
mas helo jurado así.

CASANDRA
Redondilla
¿Jurado?

ARNALDO
Jurado, pues,
y aun hecho pleito homenaje.

CASANDRA
¿Que a aquesto os obliga un paje
2315
y un hombre que no lo es?
Redondilla
¡Oh Duque! No me digáis
que ama este rapacillo,
sino que vos de encubrillo
injustamente gustáis.
Redondilla
2320
Y por no le castigar
os tragáis vuestra deshonra,
pues ofendiendo mi honra
le dais vida a mi pesar.
Redondilla
¿Qué es esto? ¿Por dicha habéis
2325
vuestro juicio perdido?
¿Sois el Duque mi marido,
o quien mi honra ofendéis?
Redondilla
¿Queréisme por dicha dar,
con esos flojos aceros,
2330
para que pueda ofenderos,
de aquí adelante lugar?
Redondilla
¿Queréis que tome ocasión
para quitaros la honra,
de ver que en vuestra deshonra
2335
tenéis tanta remisión?
Redondilla
¿Cuál hombre, por vil que fuera,
cuanto y más el de valor,
cuando sólo de su honor
una sospecha tuviera,
Redondilla
2340
no pusiera incendio y fuego,
no sólo a un villano paje,
pero aun a todo un linaje,
de venganza justa, ciego?
Redondilla
¿Es mucho mejor que viva
2345
para que alcahuete os sea,
y que si reinos desea,
sus amigos aperciba?
Redondilla
Sé que cada día os trae
mil mujeres que gocéis;
2350
ninguno tan fiel tenéis,
nadie en vuestro gusto cae.
Redondilla
Viva Carlos; sea así,
quél ahora priva más,
dejando aquéllos atrás
2355
que me sirven siempre a mí.
Redondilla
Después que habéis entendido
que me quiere hacer su dama,
a mi mesa y a mi cama
le habéis del brazo traído.
Redondilla
2360
Una cadena le distes,
y un anillo que valía
dos mil doblas, y ese día
con él al campo salistes.
Redondilla
¡Nuevo modo de privanza!
2365
Con eso, a tu honor se atreve.

ARNALDO
La mano ¡por Dios! me mueve
con otra justa venganza;
Redondilla
que Carlos no me ha ofendido,
y esta atrevida mujer
2370
con causa debe de haber
a Carlos aborrecido.
Redondilla
¡Que tal aborrecimiento
an injustamente venga!
No es posible que no tenga
2375
un monstruo por fundamento.
Redondilla
Ahora bien, sea cualquiera,
que el tiempo me lo dirá,
si en la locura que da
como ahora persevera...
Redondilla
2380
¡Qué mala imaginación!
¡Defiéndame de ella el cielo!
Mas ¡ay! tanto mal recelo,
más me dice el corazón.
Redondilla
Conviene que se lo diga,
2385
aunque quiebre el juramento,
porque a su mal pensamiento,
como es justo, contradiga,
Redondilla
de Carlos todo el suceso,
bien que me ofende el ultraje
2390
que se debe al homenaje,
en que mi infamia confieso.
Redondilla
Pero si ésta da en decir
que de ruin sufro mi afrenta,
y tengo un paje en más cuenta
2395
que el honor de mi mujer,
Redondilla
no es razón, Carlos, tampoco
que por guardarte secreto,
sea para ti discreto
y para mi honra, loco.
Redondilla
2400
Perdona, que es imposible
no lo decir, porque creo
que es loco cualquier deseo,
y el de mujer, insufrible.
Redondilla
Mas yo lo diré de suerte
2405
que, si quiere descubrillo,
al pecho tenga el cuchillo
que le amenace de muerte.
Redondilla
Duquesa, resuelto estoy
que sepáis este secreto,
2410
mas por el cielo os prometo,
y por la fe de quien soy,
Redondilla
que si a alguna criatura
a decillo os atrevéis,
que en ninguna parte estéis
2415
de mi venganza segura.

CASANDRA
Redondilla
Pues ¿qué me habéis de hacer?
¿quitarme acaso la vida?

ARNALDO
Que estéis, Duquesa, advertida.
Oíd: ¿queréislo saber?

CASANDRA
Redondilla
2420
Bien se me puede fiar.

ARNALDO
Pues alto: sabed, señora,
que vuestro Carlos adora
en peregrino lugar.

CASANDRA
Redondilla
¿Cómo así?

ARNALDO
Sirve a mi hermana.

CASANDRA
2425
¿A vuestra hermana? ¿Es posible?
No tiene amor imposible,
la mayor firmeza allana.

ARNALDO
Redondilla
¿Qué os admiráis?

CASANDRA
¡Ay de mí!
Y ella, ¿sábelo?

ARNALDO
Ha seis años
2430
que con enredos extraños
se gozan.

CASANDRA
¿Se gozan?

ARNALDO
Sí.

CASANDRA
Redondilla
¿Carlos y Leonora?

ARNALDO
Carlos
y Leonora.

CASANDRA
¡Extraño cuento!

ARNALDO
Y más, que de aqueste intento l
2435
a muerte podrá quitarles.

CASANDRA
Redondilla
¿Que están casados?

ARNALDO
Casados,
y por lo menos con hijos.

CASANDRA
¿Cómo no hacéis regocijos
por todos nuestros Estados;
Redondilla
2440
que ya tenéis herederos?

ARNALDO
Reíos de buena gana;
que son hijos de mi hermana,
y sobrinos verdaderos.

CASANDRA
Redondilla
¿Qué edad tienen?

ARNALDO
Grimaldico,
2445
ese niño que anda aquí,
es el uno.

CASANDRA
¿Ese?

ARNALDO
Sí.

CASANDRA
¡Oh, qué tesoro tan rico!
Redondilla
Brava industria fue guardalle
entre nosotros.

ARNALDO
Extraña.

CASANDRA
2450
¿Y el otro?

ARNALDO
A la montaña,
a do acaban de crialle.

CASANDRA
Redondilla
¿Por dónde con tal secreto
sus deseos tienen fin?

ARNALDO
Por las yedras del jardín
2455
tuvieron dichoso efeto,
Redondilla
siendo la seña el ladrar
de una perrilla, testigo
de los amores que digo,
para que pudiese entrar.
Redondilla
2460
Porque en durmiendo la gente,
abre el balcón de la cuadra,
y luego la perra ladra
y Carlos la seña siente.

CASANDRA
Redondilla
¿Y esto es cierto?

ARNALDO
Yo lo he visto
2465
por mis ojos.

CASANDRA
¿Cuándo?

ARNALDO
Ayer.
Ved por qué causa ha de ser
Carlos conmigo malquisto;
Redondilla
que al fin ya somos cuñados.

CASANDRA
Luego ¿aquésa no es traición?

ARNALDO
2470
¿Ahora sabéis que son
los yerros de amor dorados?

CASANDRA
Redondilla
Pues ¿qué grande de Borgoña
se hallara en este suceso,
que él ya no estuviera preso,
2475
y ella muerta con ponzoña?
Redondilla
Debéis de disimular
para darle un gran castigo.

ARNALDO
Pienso que burláis conmigo:
¿mi cuñado he de matar?

CASANDRA
Redondilla
2480
¿Vuestro cuñado?

ARNALDO
Pues, ¿quién?

CASANDRA
No, sino quien os abrasa
vuestro honor y vuestra casa.

ARNALDO
Tratad mi cuñado bien.

Entra Prudencio.

PRUDENCIO
Terceto
A la puerta real de tu palacio,
2485
rodeado del pueblo, que le sigue,
ahora llega el capitán Trebacio.
Terceto
A tu Excelencia, gran señor, obligue
el victorioso Conde, que se acerca,
mientras su campo vencedor prosigue.
Terceto
2490
Ponte, si quieres, sobre el alta cerca
a verle entrar con su gallarda gente,
que ha vencido, y que ya se allega cerca.
Terceto
Que Ludovico ya venció al francés valiente,
por tu Ducado la victoria,
2495
que haciendo salva a su valor se siente.

CASANDRA
Terceto
¡Oh nueva para mí de nueva gloria!
Duque, ¿de qué os ponéis triste y suspenso?
¿Revolvéis la palabra en la memoria?

ARNALDO
Terceto
Que se la di, señora, miro y pienso,
2500
y que cumplilla no podré.

CASANDRA
Bien puedes,
matando a Carlos.

ARNALDO
¡Oh rigor inmenso!

CASANDRA
Terceto
Pues dime de qué suerte libre quedes
de la palabra que le diste al Conde.

ARNALDO
Si no es que de razón tan justa excede,
Terceto
2505
que te enfades de un hombre venturoso.
Vamos, Prudencio, y guía tú por dónde.

PRUDENCIO
Al puente de San Angelo famoso.

ARNALDO
Terceto
¿Que quiere entrar por esa puerta?
Vamos.

PRUDENCIO
¡Ah de la guarda!

Vanse el Duque y Prudencio.

CASANDRA
Terceto
2510
¡Ahora sí, deseos, que llegamos
al prometido puerto, en tantos días
que al proceloso mar importunamos!
Terceto
Cumplidas son las esperanzas mías:
Así que, por amar vuestra Leonora,
2515
¿jamás os ablandaron mis porfías?
Terceto
Pues lloraréis vuestro desdén ahora;
que en crueldades venceré a Medea,
y aun al tirano que Sicilia llora.
Terceto
¿Era yo, al lado de Leonora, fea,
2520
cuya hermosura en vos no halló reparo?
¿No hay otra dama que más linda sea?
Terceto
No importa, no, cruel Narciso, avaro
de la hermosura que te ha dado el cielo,
tan duro y frío como el mármol paro;
Terceto
2525
que hoy bañaré de sangre tuya el suelo,
y al Duque infame, que tus ojos ama,
y tiene de heredar tu injusto celo,
Terceto
salpicaré la colcha de la cama,
y dormirá con ella, sin que entienda
2530
el brazo vengador que la derrama.
Terceto
Mas ¡ay!, a mi ventura igual ninguna:
del malogrado amor vine rendida
al altar de mi furia, por ofrenda entre
sus aras a dejar la vida.

Entra Grimaldico, hijo de Carlos.

GRIMALDICO
Redondilla
2535
Dirélo yo a mi señora,
que no me lo quieren dar,
o volveréme a quejar
a la duquesa Leonora.

CASANDRA
Redondilla
¿Qués aquesto, Grimaldico?
2540
¿Por la merienda das voces?

GRIMALDICO
No, señora, así te goces.

CASANDRA
¡Qué graciosa cara y pico!

GRIMALDICO
Redondilla
Ya he merendado conserva
y azúcar blanco y rosado.

CASANDRA
2545
Muy mejor fuera mezclado
de alguna ponzoña y yerba.
Redondilla
Pues ¿qué es lo que le pedías?

GRIMALDICO
Dame la mano primero,
y besaréla.

CASANDRA
No quiero
2550
que me hagáis hechicerías.

GRIMALDICO
Redondilla
Pues a fe, que si la tomo,
que se la muerda.

CASANDRA
¿No más?

GRIMALDICO
Creo que enojada estás.

CASANDRA
¿Qué os falta?

GRIMALDICO
Un coche de plomo.

CASANDRA
Redondilla
2555
¿Quién lo ha tomado?

GRIMALDICO
Un paje.

CASANDRA
¿Éste me ha de suceder?
Nunca tal; no lo ha de ver
su vil infame linaje.
Redondilla
Ahora bien, aquéste muera;
2560
luego el otro que crían, que
no siendo sangre mía,
no ha de quedar heredera.
Redondilla
Llevarle quiero al jardín,
y entre las yerbas metido
2565
tenerle he un rato escondido
mientras intento su fin.
Redondilla
Mas ¿de quién me he de fiar
para que el cuerpo sepulte,
porque más se dificulte
2570
el poder venillo a hallar?
Redondilla
Grimaldico.

GRIMALDICO
Mi señora...

CASANDRA
Idos al jardín, amores,
y coged algunas flores.

GRIMALDICO
¿Luego?

CASANDRA
Luego.

GRIMALDICO
¿Ahora?

CASANDRA
Ahora.
Redondilla
2575
Y mirad que me aguardéis;
que tengo yo de ir allá.

GRIMALDICO
Pues diga qué me dará.

CASANDRA
Confites que merendéis.

GRIMALDICO
Redondilla
Pues mire que vaya luego,
2580
y que lleve los confites.

CASANDRA
Presto haré que al huerto imites
y aplaques con sangre el fuego.

GRIMALDICO
Redondilla
A fe, que no coma de ellos
aquel bellaco de Carlos,
2585
aunque viniese a engatarlos.

Vase.

CASANDRA
Yo le mataré con ellos;
Redondilla
que en ellos yo le daré
ponzoña, que el pecho tuyo
comunique luego al suyo,
2590
y en uno a dos mataré.
Redondilla
Que si en el pecho te tiene,
irá de la misma suerte
a toparse con la muerte,
por donde la tuya viene.
Redondilla
2595
Y no han de igualar, si es sabia,
otras sangrientas victorias,
con las más de sus memorias,
a lo menos de su rabia.
Redondilla
¡Cielo, a mi intento responde,
2600
pues ya he dado la sentencia!

Entra Leonora.

LEONORA
¿Gustará Vuestra Excelencia,
que vamos a ver al Conde?
Redondilla
Porque el Duque mi señor,
con un paje se lo ruega.

CASANDRA
2605
¡Ah, cielo, a qué tiempo llega
la causa de mi furor!
Redondilla
¡Oh Leonora! ¿Estás contenta
de esta victoria?

LEONORA
Sí estoy,
que al fin se restaura hoy
2610
mi estado perdido y renta.

CASANDRA
Redondilla
Gracias al Conde, que ha sido
a quien sangre le ha costado.

LEONORA
Mi hermano le está obligado.

CASANDRA
Querrále hacer tu marido.
Redondilla
2615
Anda, ve, si te da gusto;
que entra bizarro y galán.

LEONORA
Ya sabes tú que me dan
todas las fiestas disgusto.
Redondilla
Y por ti le fuera a ver,
2620
y por mandarlo mi hermano,
porque es pensamiento vano
pedirme para mujer;
Redondilla
que el amor del Duque muerto
vive en mi alma de suerte
2625
que del luto de su muerte
me tiene el gusto cubierto.
Redondilla
No hay tratar de otro marido;
que el primero que faltó,
tan en el alma quedó
2630
como si hubiera vivido.
Redondilla
Entre el bizarro soldado,
que sus plumas y sus galas
podrán servirle de alas
para más alto cuidado;
Redondilla
2635
que para mí todo es luto,
dolor y desconfianza.

CASANDRA
Anda ya, que tu esperanza,
ya tiene doblado fruto.
Redondilla
¡Así lo tuviera yo,
2640
para que el Duque heredara!

LEONORA
¿Cómo, señora? ¡Repara
en lo que dices!

CASANDRA
Pues ¿no?
Redondilla
Calla, que todo se sabe.

LEONORA
¿Cómo piensas que he sabido
2645
que el Duque me da marido?
Haré mi vida se acabe;
Redondilla
que yo no sé qué es amor,
ni jamás tendrá poder
que otro amor pueda vencer,
2650
de mi vergüenza, el honor.

CASANDRA
Redondilla
¡Ay, Leonora, por tu vida,
que amor es ladrón de casa;
por torres y guardas pasa,
y es del honor homicida!
Redondilla
2655
Enseña a entrar en jardín
por las yedras y laureles,
cuando desdichas crueles
piden amoroso el fin.
Redondilla
Enseña a los animales,
2660
que hasta una perra pequeña,
ladrando sirva de seña,
y aun testigo de sus males.
Redondilla
Pues a un pequeño animal
enseña a ser alcahuete,
2665
que en abriéndose el retrete
da voces en el umbral,
Redondilla
sabrá hacer que tú te ablandes
y a su llaneza te rindas,
porque siempre en las más lindas
2670
hace milagros más grandes.
Redondilla
Que yo sé una melindrosa
que ya dos veces parió,
y es porque no imaginó
que el tiempo no encubre cosa.
Redondilla
2675
Ahora bien, quédate adiós
que tengo un poco que hacer.

Vase Casandra.

LEONORA
¡Desventurada mujer!
¿Qué es esto, Carlos, sois vos?...
Redondilla
Sí, sin duda él es. ¡Ay, hombre!
2680
Que ser hombre te bastaba
que menos mal se esperaba
de tus obras y tu nombre.
Redondilla
Solo sabes mi secreto,
solo tú el que lo has contado;
2685
tras tantos años guardado,
por ti se sabe, en efecto.
Redondilla
¡Ah, traidor! Al fin, al fin
te viniste a declarar;
mas ¿qué se puede esperar
2690
de hombre mal nacido y ruin?
Redondilla
¡Muerta soy, todo se sabe!
Todo lo ha dicho el traidor
que era, del secreto amor,
el arca y la fuerte llave.
Redondilla
2695
Y como el amor faltó,
ya el segundo está sujeto;
dejóse abierto el secreto,
al fin el arca rompió.
Redondilla
¡Ah, Carlos desatinado!
2700
¿Qué es esto? ¿Por qué has muerto?

Entra Carlos.

CARLOS
Con nuevo y galán concierto
el Conde bizarro ha entrado.
Redondilla
¡Cuántas galas soldadescas,
y al aire plumas tendidas!
2705
¡Cuántas banderas vencidas,
esguízaras y tudescas!
Redondilla
¡Cuánto soldado francés
atadas atrás las manos,
cuyos pensamientos vanos
2710
vienen mirando a sus pies!
Redondilla
¡Cuántas lises de oro llenas,
en sangre humana teñidas,
arrastradas y rompidas
vienen por manos ajenas!
Redondilla
2715
Aunque es éste mi enemigo,
tengo tal inclinación,
que sus victorias me son
como venturas de amigo.
Redondilla
Jamás envidia me pudo
2720
vencer esta buena fe;
mas ¡ay de mí!, ¿cómo hablé
delante de quien soy mudo?
Redondilla
Leonora es ésta a mi ver,
y ¡quién se atreviera a hablarte!
2725
Pero es en pública parte,
y mala ocasión también.
Redondilla
Irme quiero, no me vean

LEONORA
¡Vuelve traidor, vuelve acá!

CARLOS
Jesús, llamado me ha!
2730
Mis sentidos no lo crean.
Redondilla
¿Iréme?

LEONORA
¡Vuelve traidor!

CARLOS
¿Traidor me llamas, señora?

LEONORA
Sí; llega, llégate ahora;
que ya no hay miedo ni honor.
Redondilla
2735
Óigame ya todo el suelo,
que a grandes voces lo digo;
mas, pues pido tu castigo,
mejor es que me oiga el cielo.

CARLOS
Redondilla
Señora, ¿qués esto? Espera,
2740
no des voces.

LEONORA
¿Cómo puedo?
Ya no tengo honor ni miedo:
¡Traidor, quien me ha muerto muera!

CARLOS
Redondilla
¿Estás loca?

LEONORA
¡Estoy perdida!
¿Piensas, traidor, que me pesa
2745
que quieras a la Duquesa,
adúltera y homicida?
Redondilla
No me pesa de eso, no;
mas pésame que le has dado
de mi secreto guardado
2750
lo que mi alma te dio.

CARLOS
Redondilla
¿Yo le he dicho a la Duquesa
cosa ninguna jamás?
Fuera de tu seso estás.

LEONORA
De haberlo estado me pesa.
Redondilla
2755
¡Todo se sabe, villano!

CARLOS
Jesús, señora! ¿Qué dices?

LEONORA
Ya tus dorados matices
yerros encubren en vano.
Redondilla
¡Ah, ingrato, que bien podías
2760
amarla si te rogaba,
y mirar a quien te amaba
y la traición que le hacías!
Redondilla
Mas descubrir el secreto
sólo reservado a Dios,
2765
que ha vivido entre los dos
por tantos años sujeto,
Redondilla
¿qué monstruo, qué piedra, qué hombre,
que es más que todo, lo hiciera?

CARLOS
No afrentes desa manera
2770
mi lealtad, nobleza y nombre.
Redondilla
Vuelve en ti, señora mía,
y dime el suceso todo.

LEONORA
No esperes de ningún modo
que he de ser la que solía.
Redondilla
2775
¡Tú me has muerto, yo soy muerta;
otra soy, que a vivir vuelvo!

CARLOS
¿Qué es esto?

LEONORA
Que me resuelvo
a dar voces descubierta.
Redondilla
¡Yo te amé, Carlos villano,
2780
yo te amé; ya te aborrezco!

CARLOS
Pues ¿cómo que no merezco
que te detenga mi mano?
Redondilla
Está queda.

LEONORA
No me toques.

CARLOS
Deténte.

LEONORA
Vete de aquí.

CARLOS
2785
Mira que...

LEONORA
¡Que infame así...

CARLOS
¡Ah, necia!

LEONORA
No me provoques.

CARLOS
Redondilla
¡Vive Dios, que has de escucharme,
o que tengo, si procedes...

LEONORA
Qué ¿infame? ¿No basta quedes
2790
contento con deshonrarme?
Redondilla
Suéltame, que daré voces.

CARLOS
Pues darélas yo también,
porque nos oigan más bien.

LEONORA
¡Oh, qué bien!

CARLOS
¿No me conoces?

LEONORA
Redondilla
2795
Mira, yo bien te matara,
o buscara quien lo hiciera,
si tu vil muerte creyera
que a mi venganza bastara;
Redondilla
pero déjolo de hacer
2800
porque sé que será poca.

CARLOS
¡Ah, mi bien!

LEONORA
No abras la boca.

CARLOS
Pues mátame.

LEONORA
Podrá ser.
Redondilla
Aunque para darte enojos
más fuertes de otra manera,
2805
haré que en el alma muera
tu esperanza y tus despojos.

CARLOS
Redondilla
Quítame la luz hermosa
de tus ojos un momento,
o con tu fuego violento
2810
abrasa el alma dichosa.
Redondilla
Despedaza el corazón
donde has estado seis años.

LEONORA
Deja hechizos, deja engaños;
todo inútiles son.
Redondilla
2815
¡Yo te mataré a tu hijo!

CARLOS
¡Ah, mi bien, mi alma, amores!

LEONORA
Y ante tus ojos traidores…

CARLOS
Escucha, ¿quién te lo dijo?

LEONORA
Redondilla
¡Yo atravesaré un puñal
2820
por medio del cuerpo infame,
porque tu sangre derrame,
y quede el cuerpo leal!
Redondilla
¡Su sangre me ha de teñir
el vientre donde le tuve,
2825
y el alma que al cielo sube,
a Dios venganza pedir!

Vase Leonora.

CARLOS
Octava real
Mi señora y mi bien, ¿qué es esto? Espera,
espera, vida mía, escucha, aguarda:
tan sorda vive como el áspid fiera
2830
que a la voz del conjuro se acobarda.
La Duquesa en mi daño persevera.
¡Ah, falso Duque! ¿Así la fe se aguarda?
Sin duda que le ha dicho mi secreto;
que no hay con su mujer hombre discreto.
Octava real
2835
Leonora piensa que amo a la Duquesa
y que toda la historia le he contado,
y que dejo su amor por esta empresa,
de sus lascivos ojos engañado.
Y primero los ejes en quien pesa
2840
la máquina del círculo estrellado
dejarán su continuo movimiento,
que halle entrada en mi alma y pensamiento.
Octava real
Con todo eso, en tanto que Leonora
se desengaña, es bien que yo le quite
2845
de los ojos el niño en quien adora,
no sea cual la fiera reina Irrite;
que es hembra, quiere bien, de celos llora,
y cuando su venganza solicite,
ni al hijo mirará, padre ni hermano,
2850
sino teñir en sangre espada y mano.
Octava real
Esconderé, cual digo, a Grimaldico
mientras de tanto mal la desengaño,
y haré por no le den el otro chico
y que le nieguen con algún engaño.
2855
La caja suena ya de Ludovico:
¡También tú vienes a hacerme daño!
Quiero esperarle, y luego mis enojos
temple mi hijo. ¡Ay, hijo de mis ojos!

Entra el Duque, el conde Ludovico y algunos soldados.

LUDOVICO
Octava real
Huyeron, en efecto, los franceses,
2860
quedando por nosotros la victoria.

ARNALDO
Bastaba, Conde, que a la empresa fueses,
para volver con este triunfo y gloria.

LUDOVICO
Así pienso llamarla si me dieses,
y tienes tu palabra en la memoria,
2865
aquella prenda por quien hoy ha sido
tu nombre invicto y el Francés vencido.

ARNALDO
Octava real
Carlos, salte allá fuera, y los soldados
se pueden ir a sus alojamientos;
que esta noche han de ser mis convidados
2870
capitanes, alférez y sargentos.
[Vanse Carlos y los soldados.]
Al fin, quedaron ya domesticados
los que con arrogantes pensamientos
sus rentas le quitaban a Leonora.

LUDOVICO
Dármela en premio sólo resta ahora.

ARNALDO
Octava real
2875
Conde, mientras os fuistes a la guerra,
a Leonora le dije vuestro intento,
con el valor que vuestro pecho encierra,
sangre, virtud, nobleza, entendimiento.
Mas por todo el tesoro de la tierra
2880
dice que no ha de hacer el casamiento,
no porque no lo tengas merecido,
mas por la fe de su primer marido.
Octava real
La cual dice que piensa hasta la muerte
guardarla inviolable, y que otra mano
2885
no ha de tocalle de ninguna suerte
la que le cupo al duque Nepoliano.
Con este intento ha estado firme y fuerte
de tal manera, que a su mismo hermano
ha perdido mil veces el respeto:
2890
así os lo digo porque sois discreto.
Octava real
Yo, viendo mi palabra y fe obligada,
y que vencer su pecho no podía,
y que con la mujer lengua y espada
se juzgan a vileza y cobardía,
2895
pensé dejar mi cólera vengada,
aunque es, como sabéis, hermana mía,
en daros el estado conquistado,
ya que con ella no quedáis casado.

LUDOVICO
Octava real
¿Esto, señor, guardado me tenías
2900
para despojo de esta gran victoria,
el gran recibimiento y alegría
debidas, como dices, a mi gloria?
¡Ah, cielo, cómo son venturas mías,
que en lo mejor de mi dichosa historia
2905
un capítulo trágico y sangriento
me quita el gusto con mortal tormento!
Octava real
No me puedo quejar que no has cumplido
la prometida fe; de mí me quejo,
que tú aun has hecho lo que habrás podido,
2910
mas yo he tenido en esto mal consejo.
Las vanas esperanzas que he creído,
sin otras cosas que en silencio dejo,
me quitarán la vida, y aun es poco.

ARNALDO
Octava real
Conde, ¿tanta flaqueza?

LUDOVICO
Conde loco.
2915
¿Piensas que no conozco que el estado
de Cleves y de Geldres, donde vengo
que con mano tan pródiga me has dado,
siendo lo que es, en menosprecio tengo?
No es esto, no; pero el mortal cuidado
2920
que en el alma ha seis años que entretengo,
era para mi alma la riqueza
que yo esperaba, y lo demás, pobreza.
Octava real
Vete, señor, por Dios y dile y ruega,
siquiera por la gente que lo sabe,
2925
que salga a sólo verme.

ARNALDO
Está tan ciega,
que aun temo que con ella no lo acabe;
pero yo voy a ver si me lo niega,
y aguarda aquí.

Vase el Duque.

LUDOVICO
¿Qué combatida nave
llegó al amado puerto do flotando,
2930
allí le esté la muerte amenazando?
Endecasílabos sueltos (tirada)
¡Tras tantas esperanzas, tanta pena!
¡Tras tal seguridad, tanta mudanza!
¡Ah, palabras escritas en arena,
rompida fe, traidora confianza!
2935
Una es el alma, y otro es lo que suena;
ya cubre al mal la misma confianza
que suele al bien, porque los mismos hombres
todo lo llaman con iguales nombres.

Entran Prudencio, Feliciano, Ricardo y Telémaco.

PRUDENCIO
Ya podemos entrar; entremos todos.

FELICIANO
2940
¡Ah, valeroso conde Ludovico,
danos a tus amigos esos brazos,
y seas por mil años victorioso
y otros tantos que seas bien venido!

LUDOVICO
¡Oh amigo Feliciano! ¡Oh mi Prudencio!
2945
¡Ah, caballeros, seáis muy bien llegados!
Yo vengo con salud para serviros,
y no con poca gloria, pues os veo.
Tomad vos, Feliciano, esta cadena,
y vos, Prudencio amigo, aqueste anillo,
2950
y vosotros partid ese dinero.

FELICIANO
¡Viva el Conde mil años! ¡Viva el Conde!
¿Cómo te ha ido?

LUDOVICO
Bien, pues que con pérdida
de cien hombres no más, hoy he dejado
cubierto el reino de franceses muertos,
2955
y los demás con vergonzosa vida.

Entra Carlos.

CARLOS
¿Hay desdicha tan grande? ¡Ay, cielo santo!
¿A dónde está mi hijo?

LUDOVICO
¡Carlos!

CARLOS
¡Conde!

LUDOVICO
¡Dame esos brazos!

CARLOS
¡Seas bien venido!

LUDOVICO
¿Qué tienes, que el color se te ha mudado?
2960
¿A dónde ibas?

CARLOS
Tengo cierto enojo
que después lo sabrás. Dime, Prudencio
¿has visto a Grimaldico?

PRUDENCIO
Pues qué, ¿falta?

CARLOS
Falta de casa; y puede haber un hora.
Yo le he buscado con algún cuidado,
2965
hasta el mismo aposento de las damas,
y no parece.

PRUDENCIO
¿Y al jardín bajaste?

CARLOS
Eso falta no más.

PRUDENCIO
Pues corre luego,
pues yo le vi en denante, negociado,
pedir al jardinero que le abriese.

CARLOS
2970
Pues yo voy a buscarle, que me importa;
discúlpame, Prudencio, con el Conde.

PRUDENCIO
Yo le diré que el Duque te ha llamado.

CARLOS
¡Ay, hijo de mis ojos!, que ya temo
a la crueldad de vuestra fiera madre
2975
vengue sus celos en la sangre vuestra;
que como son más duros que diamantes,
ha pretendido, por mancharme el alma,
con sangre de cordero, enternecellos:
¡Si vos sois muerto, moriré, no hay duda!

Vase Carlos.

LUDOVICO
2980
¿Fuese Carlos?

PRUDENCIO
Ya dijo que volvía,
que le ha llamado el Duque.

LUDOVICO
Di, Prudencio,
di, ¿tan gran mal toma Leonora mi venida,
que hoy se ha puesto monjil, de paño basto,
y más groseras que solía las tocas?

PRUDENCIO
2985
La Duquesa te viene a ver; suspende
por ahora la plática, y aguárdame;
que en el balcón te contaré milagros.

Vase Prudencio y entra la Duquesa.

CASANDRA
Quintilla
Sea el Conde bien venido.

LUDOVICO
¿Qué más bien, pues que merezco
2990
ser de todos recibido?
Cosa que más me engrandezco
que haber al Francés vencido.

CASANDRA
Quintilla
¿Bueno vienes de salud?

LUDOVICO
Tuvo mi alma quietud;
2995
mas ya por un disfavor,
como a un árbol sin humor,
me faltará la virtud.

CASANDRA
Quintilla
¿Disfavor ahora?

LUDOVICO
Y grande.

CASANDRA
¿Cómo así?

LUDOVICO
Que no hay razón
3000
que a mi Leonora le ablande
el rebelde corazón,
aunque el Duque se lo mande.
Quintilla
Y jura que el muerto esposo
en su alma le es forzoso
3005
guardar la primera fe:
mirad vos si quedaré
mal pagado y bien quejoso.

CASANDRA
Quintilla
Retirémonos aquí,
no nos escuche Prudenc